¡Clávate el cartón!

Hace unos tres años, sí, era septiembre cuando empezaba a sonar La casa por el tejado y ya hace más de siete que Mirando al cielo entro muy fácil en los oídos de la gente. Platero y tú tenía algo y ese algo al que le costaba asomar era Fito.

Cercano, sincero y del pueblo, más que nadie, pero lo importante es que es rock, esa es la gran fórmula para ponerse a buscar fitipaldis. Después de la gran tormenta de los grupos de rock duro de los primeros noventa en España, Alonso Cabrales, más conocido como Fito, encontró la ola que a muchos les apetecía coger y esta semana, después de un duro trayecto tras el boom de Lo más lejos a tu lado, ha salido su nuevo trabajo Por la boca vive el pez (11/9/2006). Muchas de sus letras hablan del mar y su inquilino más importante merecía un homenaje para una persona que vive tan cerca de él. Seguro que no le habrá pedido derechos de autor.


Tras más de 200.000 copias vendidas de su anterior trabajo, Fito pasó un período por el que no sabía si iba a poder grabar más, dejó las drogas y la inspiración, y la forma de la que había compuesto muchas de sus canciones jamás se iba a volver a repetir. Pero como su vida se debe a eso, a escribir sus sensaciones, su visión del mundo, no dejó de crear, para beneplácito y alivio de muchos seguidores. Sólo necesitaba un empujón y ese se lo ha dado Carlos Raya, gran músico de este país, experto en la cuerda y con esa calma de padre para la producción. Carlos sabía y sabe que hay mucha música en los huesos de Fito.

Los dos años que han pasado desde que se acabaron las giras no fueron jauja para el guitarrista y compositor, y tampoco para sus Fitipaldis, de ellos sólo continúa Javier Alzola, saxofonista y sello de las canciones del bilbaíno. La resistencia de Alzola ha tenido premio ya que se le aprecia una inspiración especial en el último trabajo grabado en los estudios Music Lan, cerca de Girona.

Ya todo el mundo conoce el single previo al lanzamiento del disco, Por la boca vive el pez, que lleva el mismo nombre que el álbum y que es una nueva señal de lo mucho que Fito necesita a sus incondicionales. El anterior trabajo terminaba con Siempre estoy soñando, una dedicatoria también a sus acérrimos.

Por la boca vive el pez puede que sea un anuncio pero no la mejor canción del disco. Hay temas trabajados con un cuidado diferente y posiblemente en Me equivocaría otra vez, Donde todo empieza y Acabo de llegar consigue otro punto de sentimentalismo referente ya para toda su discografía. En la primera de ellas, con unos acordes a un ritmo calmado de los cincuenta, sonido de rock de cafetería en horas tranquilas y con un tono melancólico en las frases consigue una melodía que entra muy rítmica y con gran sentimiento por los oídos. Podría ser bandera de un gran disco. Las palabras justas, sinceras y evidentes como no puede ser de otra forma viniendo de donde viene Fito. Esta canción es el lugar perfecto para reconocer que uno tiene ahora otra vida y no esconder que ésta es la hija de la que vivió antes, para mucha honra.

En Donde todo empieza vuelve a utilizar un recurso utilizado en su anterior trabajo (Corazón oxidado): un ritmo más bien lento pero con un cambio al final más movido que engancha. Es un contraste recurrido para no olvidar que esto es rock, ruido y mucho movimiento. De nuevo vuelve a conseguir unos acordes originales y más propios de otra época.

Estas dos canciones son lentas, melancólicas y sentimentales, pero si algo es bonito eso son los ritmos, tonos y acordes de Acabo de llegar, seguramente, y puede que sin saberlo, nació para enganchar en los conciertos. En un momento de pausa y emotivo de un evento que albergue a una gran masa. Puede que sea muy comercial, pero es pegadiza y engancha a la primera escucha. Fito ha conseguido algo realmente bello con este tema.

La diversión y pillería en el disco la ponen temas movidos como Pollo sin cabeza, Deltoya (versión de un tema original de Extremo Duro), Viene y va (tremenda canción, con un ritmo de rock agradable y con un buen rugido que debiera enganchar en las grandes listas nacionales) y Yo no soy Bo Diddley. La verdadera melancolía del disco la firma Abrazado a la tristeza, versión en la que Carlos Raya toca el weissenborn para dar crudeza y fuerza al tema, Fito y Raya a solas, naturalidad y cercanía. La canción ya cantada por el conglomerado Entrechinato merecía una gran versión.

Pero el Rock, ese rock original de Fito, de sus raíces en Platero y de lo que a él le gusta, se ve en Medalla de Cartón, sentimiento antibelicista cantado a toda música y con la rabia de su corazón. De pequeños nos peleamos con espadas de cartón, de mayores con decoraciones de cartón. El acero para amplificadores, mezcladores, cuerdas de guitarra, etc. La pólvora, el rugir de los conciertos, por ejemplo el 24 de noviembre en la Fuente de San Luis… Pilla tu ticket de cartón y clávatelo en el corazón…

21
sep 2006
SECCIÓN Música
COMENTARIOS 3 comentarios
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3 comentarios a ¡Clávate el cartón!

  1. Todavía no he tenido ocasión de escuchar el nuevo disco con calma, pero del disco anterior hubo varias canciones que me gustaron mucho. Probaremos con éste a ver que tal.

    PD: ya entiendo lo de que vas a venir a Valencia en noviembre :D

  2. JuanLu says:

    Creo que se llama Adolfo, no Alonso, de ahí lo de Fito…

  3. Víctor says:

    Tienes razón, si le pasa a Cándida y crítica de cine, esto también me puede pasar a mi Un saludo….

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