¿De quién es la culpa?

Con motivo del histórico triunfo de la selección española de baloncesto en el Mundial de Japón, se han alzado muchas voces preguntándose por qué no ocurre lo mismo en el fútbol. Con el patinazo en el Mundial de Alemania tan reciente era de esperar una reacción así. Algunos han tirado por los motivos deportivos, pero otros se han centrado en los personales y han comparado el trato de los llamados Golden Boys a la prensa y a los aficionados con el que dispensan habitualmente los futbolistas. Pero yo me pregunto: ¿se puede comparar la presión mediática y social a la que se ven sometidos los futbolistas con la de los jugadores de baloncesto?

No quiero que esto se entienda como una defensa de los futbolistas, ni mucho menos. Yo soy el primero que reconoce que a menudo se portan como niños malcriados y desde fuera hacen declaraciones o se comportan de formas que los aficionados no entendemos. Sin embargo, creo que la comparación no es justa. En España la afición por el baloncesto es muy importante, pero creo que todos coincidiremos en que el fútbol lo monopoliza todo. Monopoliza la prensa, el espacio en los medios y hasta las conversaciones de bar y, por tanto, monopoliza también las críticas y la presión de estar siempre mirado con lupa.

Eso no justifica de ninguna manera determinados comportamientos maleducados o ciertos aires de superioridad de algunos jugadores de fútbol, pero sí los explica. Es fácil hablar desde fuera, pero la vida de un futbolista de primer nivel, especialmente de una de las llamadas “estrellas”, debe ser complicada (dicho lo cual, me cambiaba por cualquiera de ellos sin pensarlo dos veces). Que reaccionen a menudo como dioses, creo que es más culpa de los medios y de los aficionados, que los idolatramos, que de ellos mismos.

Si lo pensamos fríamente nos daremos cuenta de que son deportistas, “sólo” tienen unas determinadas cualidades técnicas y físicas. No han inventado una cura para el cáncer ni han acabado con el hambre en el mundo (aunque con lo que cobran podrían hacerlo), pero son los héroes de un mundo apasionante, con unas reglas sencillas (frente a la complejidad del día a día) que nos atrae y nos maravilla a todos. Supongo que cuando te dicen cien veces al día lo grande que eres, es imposible no acabar pensando que es verdad y poniéndote por encima de los demás. A los jugadores de baloncesto eso no les pasa. Al menos en España, porque si nos fijamos en los jugadores de la NBA los parecidos con el fútbol aumentan. Y es que ellos también son dioses…

06
sep 2006
SECCIÓN Deportes
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