Algo diferente

Se puede suponer que el Real Madrid es hoy un equipo más convencido. Tal vez ese es el rasgo diferenciador con respecto al año anterior. Pero las grandes virtudes de sus mejores jugadores son igualmente sus limitaciones, y el punto débil en momentos clave.

Es cierto que Özil y Di María le aportan más profundidad al juego, sin embargo, es evidente que sólo se aprecia en lances concretos  y no sobre las bases en las que descansa el estilo del equipo. En ocasiones las dos nuevas incorporaciones son demasiado intermitentes, y la vertiginosidad del estilo que impregna Mourinho a los equipos les hace (sobre todo a Özil) aparecer a remolque. Aunque, por lo que se murmura desde la grada, son el tipo de jugador que gusta.

Falta de efectividad blanca

Pero la fuerza de este Madrid es otra. Cuando el equipo cede en sus inconmensurables embestidas, la mayoría de las veces lo hace habiendo desperciado un buen número de ocasiones; escaso bagaje para tamaño esfuerzo. En ese momento el rival, dependiendo de la capacidad de asociación que tenga, puede encontrar un paréntesis para evidenciar la poca rentabilidad de lo hecho hasta ese momento por los blancos. Así se vio en Milán y también en los últimos quince minutos del primer periodo frente al Atlético de Madrid.

Ese comentario de Mourinho de que “algún rival pagará algún día las ocasiones erradas con anterioridad” se ha hecho realidad menos veces de las previstas. Y cuando la misma situación se repite tantas veces, vuelve a la memoria lo sucedido la temporada pasada: el Madrid era inconmensurable cuando metía esa marcha devastadora, pero las otras le valían para bien poco. Por lo tanto, cada vez hay menos espacio para la casualidad.

Y así, en menos de tres semanas nos presentaremos en el gran clásico. No descubrimos nada, los dos equipos han cogido una linea muy clara de juego y hasta ese día sólo nos podemos encontrar con alguna lamentable baja. Pero todavía, para ganar en el Camp Nou, el Madrid deberá hacer algo diferente o beneficiarse de lo azaroso que tiene el jugárselo todo a 90 minutos.

El cambio de Albiol

Mourinho trabaja desde hace tiempo en lo primero. Que nadie se asuste, no hará lo del Inter en la vuelta. Y el arma que el portugués prepara para ese día tampoco proviene de artes de lo oculto. Aunque a muchos les guste imaginar que es un mago, el Madrid viene ensayando en todos los partidos que ha jugado hasta ahora como ganarle al Barça. Ese día sólo intentará especular menos. ¿Cómo? Dando un paso atrás e intentando robar el balón en la zona donde ellos inicien a tocar. No va a hacer todo el desgaste para que en esos momentos de pausa, y si encima la efectividad sigue siendo la misma, el Barcelona encuentre los espacios y los haga volar por los aires a la espalda del Madrid.

En la segunda parte del Madrid en Milán, el equipo blanco entró en un estado catatónico del que se podía pensar que ahí había de todo menos equilibrio. Mourinho lo vio clarísimo. Tan claro que en cuanto Pedro León marcó el empate corrió como un desposeso hasta la posición de Albiol, que celebraba el gol con sus compañeros, para que entrase inmediatamente. Quería terminar ya el partido, no le salía ninguna cuenta aunque quedasen pocos segundos.

El paraíso de los incrédulos

El Barça-Madrid será un partido más que todos presentarán como decisivo. Muchos recuerdan cada semana a los incrédulos que “esto es una liga de dos equipos”. Y sería una banal deducción sabiendo lo que manejan respecto al resto. ¿Quién tiene la culpa? ¿Aquellos que con menos recursos intentan alcazar cotas difíciles?

La semana que viene vuelve a haber liga. En un manual de evidencias, el paraíso de los incrédulos.

09
nov 2010
SECCIÓN Deportes
COMENTARIOS 1 comentario

Un comentario a Algo diferente

  1. Rubén says:

    El Madrid de este año es ligeramente superior al del año pasado, aunque con menos pegada. Mientras el de Pellegrini con poco hacía mucho, el de Mou con mucho hace poco o menos de lo que debería. La clave de esa mejoría es sin duda el trabajo defensivo de Di María, Özil, Khedira, Alonso y toda la defensa que trabajan 90′ para evitar ocasiones del rival, mientras que CR7 e Higuaín aguardan algún que otro contragolpe, que los hay. El esfuerzo y compromiso de este equipo es indudable.

    Eso sí, el defecto que más me preocupa es ese paréntesis que comenta Víctor, fruto de la relajación. Cuando consideran que tienen el partido encarrilado desconectan de tal manera que son incapaces de sentenciar un encuentro en el que, a priori, son favoritos. Y no sestean debido a cansancio físico, de hecho acabaron el partido contra el Milán como motos, pero tuvieron que reaccionar encajando 2 goles.

    Es pronto para sacar conclusiones, pero la verdad que este equipo (hacía tiempo que no definíamos así al RM) produce buenas sensaciones.

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