[Análisis] Assassin’s Creed III

Assassin's Creed III

Si alguien me hubiese dicho que escribiría el análisis de Assassin’s Creed III con la cuarta entrega ya anunciada no le habría creído, pero así es. Precisamente hoy se ha anunciado que a finales de año tendremos Assassin’s Creed IV: Black Flag, ambientado en el Caribe de los piratas. Pero centrémonos en la tercera parte, que tiene mucho que comentar.

Assassin’s Creed III suponía un cambio de protagonista y de ambientación en la saga tras los tres juegos protagonizados por Ezio Auditore en el Renacimiento italiano. El nuevo protagonista es Connor Kenway, un mestizo hijo de un británico y de una nativa americana, criado en las costumbres de su madre, que vive de primera mano la revolución en América y ayuda a la formación del nuevo país.

Pasar de las ciudades del viejo continente a las colonias estadounidenses suponía que el juego perdería parte del parkour que caracteriza a la saga, así que la gran novedad del juego es que hora tenemos muchos entornos naturales por los que desplazarnos como antes hacíamos por las ciudades. Podemos movernos por los árboles con la agilidad de un mono y escalar rocas como Juanito Oiarzábal.

Assassin's Creed III

Además, ese entorno natural hará que podamos cazar a distintos tipos de animales y con distintos métodos para después vender comerciar con su carne o sus pieles, un poco al estilo Red Dead Redemption o Skyrim. Algunos de esos animales, como los lobos o los osos serán además rivales duros de pelar (hasta que nos aprendamos de memoria el QTE con el que morderán el polvo).

Todo esto no quiere decir que no haya ciudades, de hecho, tendremos dos bastante grandes: Boston y Nueva York, pero su arquitectura de menor altura y sus calles, en general más amplias, se prestan menos a la mecánica de anteriores juegos.

Otro de los pilares de la mecánica jugable, el combate, también ha variado. Ahora es más violento, con más situaciones posibles y toma prestadas algunas cosas de los Batman de Rocksteady. Los enemigos ya no te atacan de uno en uno siempre, sólo el 95% de las veces. El 5% restante te atacan de dos en dos y a veces hasta te disparan desde lejos.

Por lo demás es un poco lo mismo de siempre: misiones principales que hacen avanzar la historia, misiones secundarias para conseguir dinero, liberar las ciudades o mejorar nuestra hacienda, y algunos coleccionables (plumas y páginas de un almanaque en este caso). El gran problema es que si en los anteriores Assassin’s Creed uno sentía que merecía la pena hacer todo ese tipo de cosas (al menos, yo lo sentía), en Assassin’s Creed III no ocurre lo mismo. He exprimido las entregas anteriores y sin embargo esta vez el juego no me ha motivado a seguir descubriendo secretos y haciendo misiones. Ya era bastante no aburrirse con la historia de Connor como para encima perder el tiempo con otras cosas.

Assassin's Creed III

La historia de Desmond Miles que, en teoría, ha llegado a su fin, tampoco es mucho mejor. No es que haya sido buena en algún momento, pero al menos en otras entregas apetecía salir del Animus de vez en cuando a ver si nos ligábamos a Lucy. Esta vez no, y eso que por fin controlamos a Desmond peleando y haciendo las cosas que hacían sus antepasados. Además, es la parte menos cuidada del juego desde un punto de vista técnico, con pistolas que aparecen de la nada y animaciones terribles, terribles.

En general el juego es soso, poco interesante, con una narrativa muy mal estructurada y errores de diseño que acaban tocando las narices. Uno de ellos es el fast travel, que nos permite ir de un sitio a otro sin tener que recorrernos la frontera, la zona boscosa entre Boston, Nueva York y nuestra hacienda. Cuando le decimos que queremos ir a Boston, por ejemplo, no nos lleva a Boston, sino que nos deja en la frontera justo delante de la “puerta” que nos lleva a la ciudad. Eso quiere decir que nos comemos dos cargas seguidas.

Los bugs también están presentes de forma más notable que en anteriores entregas y el juego, aunque en general el juego es técnicamente muy destacable, también es cierto que se nota menos pulido que los anteriores, que ya es decir. Hay muchos casos de clipping, animaciones raras e interacciones extrañas entre los personajes y su entorno.

Sin ser un mal juego en general, sí me parece que el resultado final es decepcionante. Viendo que Ubisoft ya tiene en camino el siguiente, creo que parte del problema es no dejarlos reposar un poco. La mejor entrega de la saga sigue siendo Assassin’s Creed II y pienso que gran parte de la culpa la tiene el haberse tomado más tiempo para desarrollarlo. No creo que sacar una entrega anual sea el camino correcto, pero no parece que eso vaya a cambiar.

04
mar 2013
SECCIÓN Videojuegos
COMENTARIOS 1 comentario

Un comentario a [Análisis] Assassin’s Creed III

  1. Pingback: Gameplay de Assassin’s Creed IV: Black Flag | El Desafío Digital

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