[Análisis] Assassin’s Creed: La hermandad

Mis primeras sensaciones con Assassin’s Creed: La hermandad no fueron buenas. Cuando el juego se anunció pensé inmediatamente que sería una secuela lanzada un poco de aquella manera y pensando sólo en el juego online, con un modo para un único jugador que no ofrecería nada nuevo respecto al genial Assassin’s Creed II. Sin embargo, poco a poco el juego me fue ganando al ver que realmente había novedades interesantes y que la reproducción de la ciudad de Roma tenía poco que envidiar a las que vimos en el anterior juego de Florencia o Venecia.

Después de terminar su modo historia debo decir que Assassin’s Creed: La hermandad es una compra segura para todo aquel que disfrutase de la segunda parte de la saga. No sólo tiene un argumento aceptablemente coherente con la continuidad de la historia sino que además ofrece algunas interesantes novedades jugables. Es indudable que bebe del éxito de su antecesor directo, pero no se limita a cumplir el expediente.

El argumento de Assassin’s Creed: La hermandad comienza con Desmond, Lucy y compañía instalándose en las ruinas de la Villa Auditore, en Monteriggioni. Necesitan saber dónde está el poderoso artefacto conocido como la Manzana del Edén y para ello Desmond tendrá que volver a meterse en la piel de su antepasado Ezio a través del Animus.

Así pues, nos reencontramos con Ezio Auditore cuando vuelve a Monteriggioni. El héroe espera poder descansar por fin, pero los Borgia no piensan lo mismo y César Borgia ataca la ciudad, secuestra a Catalina Sforza, mata a Mario Auditore y se lleva la manzana. Un Ezio herido llegará ahora a la gigantesca ciudad de Roma con ansias de venganza y tendremos que volver a reclutar la ayuda de nuestros antiguos aliados para acabar con la influencia de los Borgia en la ciudad.

A partir de aquí el desarrollo del juego es similar al de Assassin’s Creed II. Tenemos ante nosotros un escenario inmenso que recorrer, lleno de posibles misiones secundarias y secretos. Las misiones principales, las que hacen avanzar la trama aparecen siempre claramente señaladas en nuestro mapa, pero podemos ignorarlas y centrarnos en otras cosas cuando nos apetezca.

Entre las cosas que podemos hacer se encuentran las torres de los Borgia, situadas en cada uno de los distritos de Roma. Nuestro objetivo será encontrar al capitán de cada torre, matarlo y, posteriormente, prender fuego a la torre. De esa forma logramos liberar el distrito y podemos dedicar nuestros fondos a comprar tiendas, establos y monumentos y arreglarlos. Cuanto más invirtamos en la ciudad, más obtendremos a cambio.

Tampoco faltan en Assassin’s Creed: La hermandad las banderas y las plumas que podemos ir recogiendo por toda la ciudad, así como los glifos ocultos en conocidos monumentos que nos darán de nuevo acceso a un puzzle. Aquí no tenemos las tumbas templarias, pero sí las guaridas de los seguidores de Rómulo, una secta de tipos vestidos con pieles de lobo que esconden un importante tesoro.

En cuanto a las novedades jugables, los combates son ahora mucho más ágiles porque podemos ir encadenando ejecuciones. Ya no hace falta esperar pacientemente a que cada enemigo te intente atacar para realizar un contraataque, sino que podemos ir eliminándolos por la vía rápida con un poco de habilidad. Otra de las novedades que ofrece el juego es la de usar los caballos dentro de la ciudad. Ya lo he dicho, pero Roma es enorme, así que viene muy bien poder recorrerla a caballo y luchar desde el lomo del propio animal. También existen una serie de túneles que, de nuevo, hemos de rehabilitar, que permiten moverse instantáneamente de un lugar a otro.

Sin contar el modo online, en el que no entraré porque de momento ni lo he probado, la última de las novedades jugables es la posibilidad de reclutar asesinos. Los hombres y mujeres que reclutemos pueden ser enviados a cumplir encargos por todo el mundo y obtener para nosotros dinero y objetos. Además, también podemos llamarlos cuando la ocasión lo requiera para que nos echen una mano en el combate.

Assassin’s Creed: La hermandad es por tanto una buena secuela de Assassin’s Creed II. Mantiene todo lo bueno de esa segunda parte y añade algunas novedades interesantes. No las suficientes para haber sido un Assassin’s Creed III, pero sí para saciar a los que nos quedamos con ganas de más aventuras de Ezio. Un título sin duda muy recomendable.

08
feb 2011
SECCIÓN Videojuegos
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Un comentario a [Análisis] Assassin’s Creed: La hermandad

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