[Análisis] Battlefield 3

Battlefield 3

Battlefield 3 llegaba al mercado este otoño como principal candidato a alzarse con el trono de los FPS realistas, ocupado desde hace años por Call of Duty. No es el primer intento de Electronic Arts de lograrlo. Ya lo intentó con Battlefield: Bad Company 2 y con Medal of Honor, con resultados dispares y ahora con Battlefield 3 nos ha ido ganando por los ojos durante meses.

¿Ha cumplido después las expectativas? A medias. Siguiendo la estrategia de EA, empezaremos precisamente por lo técnico. El juego es visualmente muy llamativo, de eso no hay duda. Incluso la versión de consola muestra un apartado gráfico con muchísimos detalles y unos efectos de partículas y de iluminación muy interesantes y llamativos.

Sin embargo, también es cierto que es algo irregular. Que todo se vea tan bonito y que luego los cuerpos de los enemigos desaparezcan del escenario a los pocos segundos de eliminarlos es un poco contradictorio. Que algunas de las deslumbrantes luces que animan determinados escenarios no se sepa bien de dónde provienen tampoco queda demasiado bien.

Pero vamos, no creo que nadie pueda ponerle muchas quejas al apartado visual. El motor Frostbite 2 funciona a las mil maravillas y poder destruir parte de los escenarios hace que la experiencia general de juego sea más realista y satisfactoria, aunque hay que decir que la destrucción del entorno no es ni de lejos tan bestia como era en Bad Company 2. Aquí sí, parece que es unánime que DICE ha superado el trabajo de Treyarch e Inifinity Ward en los últimos Call of Duty.

Battlefield 3

La ambientación sonora de Battlefield 3 también es magnífica (la misión del avión en el modo campaña me pareció especialmente bien hecha en este sentido) y han tenido el buen juicio de que cada personaje hable en su idioma materno. Es decir, que los rusos hablan en ruso y no en inglés (o castellano) con acento.

El juego comienza casi por el final, en los túneles del metro de Nueva York, y después salta al pasado para mostrarnos al marine que controlaremos durante la mayor parte del juego, el sargento Blackburn, siendo interrogado por dos agentes de la CIA. Parece que ha hecho algo muy malo y ahí tenemos al poli bueno y al poli malo tratando de sonsacarle información. Así, Blackburn se convierte en narrador y protagonista del juego, con varias misiones intermedias en las que controlamos a otros personajes para darle algo de bienvenida variedad al asunto.

La historia va avanzando y nos enteramos del complot de un terrorista llamado Solomon que planea atentar contra el mundo civilizado con armas nucleares. Dentro de ese argumento nos encontramos con cosas que ya hemos visto en anteriores juegos del género, como ser ejecutados en primera persona (ahora de forma mucho más truculenta) o ser víctimas de una explosión atómica.

La jugabilidad es la habitual en cualquier FPS de este tipo, aunque con algunos matices. De entrada, debo reconocer que el modo campaña de Battlefield 3, en la dificultad normal, me ha parecido en general bastante complicado. He perdido la cuenta de las veces que he muerto en algunos puntos. A veces se trataba de mi poca habilidad con el mando (no activar la ayuda para apuntar lo complica todo mucho), pero otras se debía a tener que hacer determinadas acciones en el momento exacto.

Un ejemplo de esto que os comentaba: en un momento dado tenemos que detener un vehículo que huye. Para lograrlo tenemos que acortar por los edificios para interceptarlo y después disparar al coche. El margen de tiempo para hacerlo es mínimo y, si no lo logramos, toca empezar desde el punto de control. Aprovecho para protestar aquí por los tiempos de carga del juego. En un juego en el que mueres tantas y tantas veces, que los tiempos de carga duren unos 30 segundos cada vez no mola. Que tomen nota de Uncharted 3, por ejemplo, que ni siquiera tiene pantallas de carga cuando te matan.

Battlefield 3

Por lo demás, la aventura del modo campaña ofrece lo que podíamos esperar, una jugabilidad muy ágil, sin un momento de descanso, con escenarios muy diferentes y una gran variedad de experiencias. En mi opinión le falta algo de libertad y le sobran los QTE, pero en general la experiencia ha sido positiva.

Esa libertad que reclamaba para la campaña se encuentra en el modo multijugador, donde tenemos mapas más amplios y, lógicamente, los elementos scriptados no están. En el modo online se ha apostado por un sistema de niveles a través de puntos de experiencia, algo a lo que ya estamos acostumbrados, y se ha creado un sistema de clases que funciona bien y no tiene demasiadas complicaciones: asalto (que curiosamente es el que lleva el botiquín), apoyo, reconocimiento (el francotirador de toda la vida) y el ingeniero.

El intento de Electronic Arts y DICE de desbancar a Call of Duty como saga bélica por excelencia se ha quedado en eso, en un intento. Un buen intento, eso sí, muy meritorio y con algunos detalles dignos de alabanza, pero a Battlefield 3 le ha faltado un pequeño hervor para la matrícula de honor. Eso no quita que sea un juego sobresaliente, de lo mejor que nos ha dejado este año, pero personalmente yo creo que DICE debería apartarse de la saga de Activision y ofrecer algo diferente en lugar de caer en sus mismos errores.

14
nov 2011
SECCIÓN Videojuegos
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