[Análisis] Call of Duty: Black Ops

Call of Duty: Black Ops

Voy a dejar clara una cosa desde el principio Treyarch ha hecho un magnífico trabajo con Call of Duty: Black Ops. Suficiente, en mi opinión, para quitarles el sambenito de haber sido los desarrolladores del discreto Call of Duty 3. Creo que con esta séptima entrega de la saga y el más que decente Call of Duty: World at War se han ganado a pulso poder ocupar el lugar de Infinity Ward al frente de la saga.

Call of Duty: Black Ops dice adiós definitivamente a la II Guerra Mundial y nos sitúa en plena Guerra Fría, recordándonos algunos hechos históricos de ese tenso período entre Estados Unidos y la Unión Soviética como la Crisis de los Misiles, el asalto a Bahía Cochinos, Vietnam o el asesinato de Kennedy. Alex Mason, un agente de un cuerpo de operaciones especiales dependiente de la CIA, es el principal protagonista de este nuevo título, en el que también controlaremos a otro agente llamado Jason Hudson y a Viktor Reznov, uno de los secundarios de World at War.

De entrada, llama la atención la forma que ha tenido Treyarch de presentar la historia. Cada misión que vivimos es un flashback de Mason, que se encuentra atado y siendo interrogado para intentar extraerle una información vital. La primera de esas misiones arranca en un bar de Cuba. Mason y sus compañeros Woods y Bowman tienen la misión de acabar con Fidel Castro aprovechando la confusión provocada por el asalto a Bahía de Cochinos.

Call of Duty: Black Ops

La misión falla y Mason acaba siendo capturado y pasa varios años en un gulag soviético. Allí entabla amistad con Reznov, que le habla de un arma bioquímica desarrollada por los nazis que tendrá una gran importancia en el argumento del juego y que nos llevará a recorrer Vietnam, Laos o los Urales.

Otra de las cosas que sorprenden de este nuevo Call of Duty: Black Ops es que por primera vez nuestro personaje tiene una voz y un rostro. Personalmente creo que es una buena decisión y que ayuda a que exista una mayor identificación entre el jugador y el personaje y a que la historia sea más redonda.

La mecánica del juego es exactamente igual a la que llevamos viendo al menos desde Modern Warfare 2, así que a nadie le costará hacerse con los controles y empezar a disparar. Técnicamente el juego es de sobresaliente, con unos gráficos casi siempre sólidos, unos escenarios vivos y llenos de detalles y muchas cosas pasando en todo momento. La historia también ayuda ofreciendo mucha variedad. Tan pronto estaremos escapando de un campo de concentración ruso a lomos de una motocicleta como saltando de tejado en tejado o pilotando un helicóptero sobre las junglas vietnamitas.

El sonido es en todo momento espectacular, con algunos claros homenajes a las típicas películas sobre la Guerra de Vietnam en forma de canción de los Rolling Stones. El enorme fallo en este sentido es el doblaje español, que no sólo nos priva de las voces de Ed Harris o Gary Oldman (y de otros actores de cierta fama como Sam Worthington y Topher Grace), sino que además tiene graves problemas técnicos que hacen que a menudo la música y los efectos hagan que los diálogos sean inaudibles y que la sincronización labial brille por su ausencia. Es la única pega técnica que se le puede poner al juego, pero es algo que es importante cuidar.

Call of Duty: Black Ops

Siguiendo con las pegas, insisto con algo que ya dije al analizar el nuevo Medal of Honor: el género tiene que evolucionar. Llevamos varios años viendo cómo se repite un mismo modelo una y otra vez e incluso los juegos que intentan alejarse de ese modelo, como el primer Bad Company, acaban poco a poco volviendo a él (como pasa en Bad Company 2). Yo echo de menos escenarios más grandes, una mayor libertad y, a ser posible, no tener que pasarme el juego siguiendo a otro personaje o a un cursor que me diga exactamente lo que tengo que hacer. Si la experiencia ya es muy divertida ahora, creo sinceramente que con esos cambios lo sería todavía más.

Además del modo campaña, que tiene una duración de entre 6 y 8 horas aproximadamente, Black Ops nos ofrece el regreso del modo zombies que ya vimos en World at War, con la posibilidad además de controlar a algunos personajes muy especiales y un completo modo multijugador con múltiples modos de juego y algunas novedades interesantes como los COD Points, que hacen las veces de divisa del juego y nos permiten desbloquear mejoras y modificaciones. Existe además un modo de entrenamiento que viene muy bien para los que normalmente pasamos del online pero no queremos hacer demasiado el ridículo.

Para ir acabando, Call of Duty: Black Ops ofrece exactamente lo que promete. Es una más que digna entrega de la saga, muy bien hecha, extremadamente cuidada, pero que tiene los defectos que han tenido sus antecesores: el modo multijugador es el gran protagonista y todo en el breve modo campaña está excesivamente limitado y previsto, aunque la variedad de situaciones y el ritmo endiablado ayuden a veces que obviemos estos defectos. En cualquier caso, en Activision pueden estar tranquilos porque la franquicia está en buenas manos y las ventas así lo demuestran.

20
nov 2010
SECCIÓN Videojuegos
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