[Análisis] Crysis

Crysis

La primera vez que probé Crysis fue en noviembre de 2007, cuando se lanzó su demo. Entonces escribí unas primeras impresiones del juego de Crytek y Electronic Arts y mi idea era comprarme el juego algún tiempo después y contaros qué me había parecido. Al final, entre PlayStation 3 y Xbox 360, la cosa se fue retrasando y he tenido que esperar hasta estas últimas semanas, con cambio de ordenador incluido, para terminar Crysis y su spin-off, Crysis: Warhead, del que os hablaré otro día.

Sí, he hablado de un cambio de ordenador porque, aunque en mis primeras impresiones decía que no hacía falta una máquina excesivamente potente para moverlo, lo cierto es que es un crimen jugar a Crysis si no se hace a una buena resolución y con una calidad alta. Porque Crysis entra por los ojos. Sus buenos gráficos y sus amplios, enormes escenarios no son lo único que ofrece, pero lo cierto es que sí es lo que más llama la atención.

Crysis

En Crysis controlamos a Nomad, uno de los operativos de un cuerpo de élite de las fuerzas especiales estadounidenses que se infiltra en una isla en poder del ejército de Corea del Norte para investigar la desaparición de un equipo de científicos. Sin embargo, una vez en la isla empiezan a aparecer indicios de que el ejército coreano no será el peor enemigo al que nos enfrentaremos.

Aparte de una buena variedad de armas que además podremos personalizar con visores, accesorios y otros elementos, Nomad cuenta con las habilidades que le otorga su nanotraje. Estas habilidades, que seleccionamos a través de una rueda, nos permiten ser invisibles durante un corto período de tiempo, multiplicar nuestra fuerza, nuestra velocidad o resistir mejor los ataques. Es una idea fantástica que está relativamente mal llevada. Todas estas habilidades dependen de una barra de energía que se rellena con el tiempo. El problema es que dura muy poco. Usar la habilidad para correr a toda velocidad por la selva y ver que te quedas sin energía en cuestión de tres segundos es un bajón.

Crysis

Aparte de eso, el juego tiene el típico desarrollo en el que te van enviado de un sitio a otro dándote órdenes por radio. Aunque la jungla es el escenario principal, también nos moveremos por pequeñas ciudades, una mina al aire abierto, instalaciones militares o una enorme nave alienígena sin gravedad. A estas alturas si alguien se queja de spoilers me lo cargo.

El principal problema del juego, aparte de la ya mencionada limitación de los poderes, es que resulta muy desequilibrado. No tiene sentido que te cargues a un tipo en un tejado que está a 200 metros con sólo un disparo y que después tengas a dos metros a un soldado raso coreano le dispares en plena cara y el tipo ni se inmute. Si te pasa una vez te sorprendes, si te pasa decenas de veces, te acabas dando cuenta de que hay algo que no funciona.

Pese a cosas como ésta y a una dificultad muy elevada en algunos puntos concretos, se trata de un juego que todo amante de los FPS debería probar, sobre todo ahora que Crysis 2 empieza a asomar en el horizonte.

10
jun 2010
SECCIÓN Videojuegos
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