[Análisis] Enslaved: Odyssey to the West

Enslaved

Sé que me repito muchísimo, pero qué rabia me da cuando una buena idea o una buena historia se va al garete por culpa de dos tonterías, como pasa con Enslaved: Odyssey to the West. En Ninja Theory ya son reincidentes en esto porque es lo que les ocurrió con su anterior título, Heavenly Sword y, como ya vimos en la demo, han vuelto a tropezar en la misma piedra.

Enslaved nos pone en el papel de Monkey, un tipo duro y aguerrido que ha sido capturado por esclavistas. Cuando empieza el juego estamos muy cabreados dentro de una jaula dentro de una nave. Una chica pelirroja consigue escapar de su propia jaula creando una explosión que libera también a Monkey. Trip, que así se llama la chica, y Monkey, acaban aterrizando en las ruinas de una Nueva York devastada por la guerra y el tiempo. Trip ha esclavizado a Monkey y le obliga a protegerla y llevarla a su hogar si quiere recuperar su libertad.

A partir de ahí comienza una aventura bastante tradicional en la que ambos personajes tendrán que recorrer unos escenarios muy detallados y aceptablemente bonitos luchando contra todo tipo de enemigos robots, robots y más robots. El juego combina un plataformeo en el que es prácticamente imposible caerse (el botón sólo reaccionará a nuestros comandos cuando lo pulsemos cuando toca) con un sistema de combate cuerpo a cuerpo muy limitado y la posibilidad de hacer algunos pocos disparos a larga distancia.

Enslaved

En algunas zonas del juego tendremos que dirigir las acciones de Trip, ya sea para que active un señuelo que nos permita avanzar como para que avance ella mientras nosotros distraemos a los robots. De vez en cuando nos toparemos con algún jefe (sencillísimos todos, del primero al último) y en zona muy concretas podremos montar en una especie de disco planeador.

Técnicamente el juego no hace grandes alardes. Tiene zonas muy bonitas, la elección de la música y las voces es acertada y el diseño artístico en general está muy, muy bien, pero hay animaciones extrañas y algunas texturas traviesas. Lo que sí hay que reconocerle a Ninja Theory es que diseñan a las pelirrojas más sexys del sector (sirva como ejemplo la imagen de ahí arriba) y también a los gordos sebosos más desagradables.

Como ya habréis supuesto, el principal problema de este Enslaved es evidentemente su jugabilidad. Que un juego con un componente de plataformas tan importante tenga un control contextual completamente tosco es impensable. Es algo que podríamos pasar por alto si los combates fuesen la leche, pero tampoco. Sólo con que el control fuese ágil y fluido, el nuevo producto de Ninja Theory se habría llevado críticas mucho más positivas. Lo que da mucha rabia es que esta crítica ya se le hiciese a Heavenly Sword y que no se haya hecho nada por no caer en lo mismo. Estoy convencido de que este mismo juego, con la misma estética, personajes e historia, lo coge otro estudio y estamos ante un título muy a tener en cuenta… pero no es el caso.

Enslaved

¡Ah! No quiero acabar este análisis sin hacer una mención especial al horrible final, malo donde los haya. Pretende dar un giro a la historia, pero es simplemente un parche lamentable que no encaja con el resto de cosas que ocurren durante el juego. Además, se echa de menos un epílogo que nos muestre qué pasa con los personajes y el resto de humanos después de las acciones de Trip. El último clavo del ataúd de un título que prometía mucho más de lo que finalmente ofrece.

03
may 2011
SECCIÓN Videojuegos
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