[Análisis] Gears of War

Hoy os traigo otro de esos análisis con retraso (con un año y medio de retraso en este caso). Se trata de Gears of War, uno de los juegos a los que más ganas le tenía de Xbox 360. Había oído hablar tan bien de él que pensaba que iba a decepcionarme, pero la verdad es que ha sido justo lo contrario. Como todos sabréis a estas alturas, se trata de un shooter en tercera persona en el que saber mantenerse a cubierto, flanquear a los enemigos y obtener la mejor posición de disparo es tan importante como saber apuntar.

El argumento del juego se desarrolla en un futuro lejano en un planeta llamado Sera. Durante décadas, las naciones de Sera estuvieron peleando para hacerse con el control de una poderosa fuente de energía subterránea llamada imulsión. Cuando la guerra tocaba a su fin, los habitantes originarios de Sera, los Locust, salieron de la corteza del planeta y en poco tiempo se hicieron con el control de todas las ciudades, obligando a los humanos supervivientes a refugiarse en una zona restringida.

Cuando el juego comienza, han pasado 14 años desde la conquista Locust. Dominic ‘Dom’ Santiago, un miembro del equipo Delta del ejército COG (Coalition of Ordered Governments) se adentra en la prisión de San Jacinto para liberar a su viejo amigo Marcus Fenix, degradado y encarcelado por abandonar su puesto para tratar de salvar a su padre de los Locust. Junto con el resto del equipo Delta, su primera misión será tratar de localizar al equipo Alfa, portador de un aparato que puede inclinar la balanza de la guerra a favor de los humanos.

El juego entra absolutamente por los ojos. El diseño artístico de los escenarios es realmente espectacular. Hay algunos de gran belleza, pero la destrucción y el caos que se ve en todos ellos les da un toque decadente muy apropiado. Lo de los personajes es otro cantar. Todos los protagonistas son verdaderas masas de músculos embutidas en armaduras de combate. El sonido no le va a la zaga al aspecto visual, donde también destacan los efectos de algunas fases (como en el exterior de la factoría). El único pero que se le puede poner al apartado técnico es que la paleta de colores es reducida (todo parece marrón) y que hay algunas texturas a las que de vez en cuando les da por no cargar correctamente.

El juego alterna fases abiertas y cerradas con bastante acierto, pero la mecánica es siempre la misma: mantenerse a cubierto hasta poder disparar con cierta seguridad. Aunque pueda parecer aburrido, lo cierto es que funciona. El juego es muy entretenido, está claramente orientado a la acción y los controles son asequibles para cualquiera, lo que hace que a los cinco minutos ya domines prácticamente todos los movimientos que te van a hacer falta para seguir adelante.

Entre esos movimientos destaca la forma de recargar el arma. Si pulsamos sólo una vez el botón correspondiente, la velocidad de recarga será la normal, pero si lo volvemos a pulsar en el momento justo ésta se reducirá de forma notable, lo que supone una gran ventaja en el campo de batalla.

En la parte negativa están los movimientos que podemos usar cuando estamos a cubierto para cambiar nuestra posición. No todos funcionan como deberían y a veces nos darán más de un disgusto, aunque es justo reconocer que eso sólo ocurre en determinadas situaciones. Quisquilloso que es uno.

Volviendo a las armas, podemos encontrarla colección habitual: un par de pistolas, un par de rifles de asalto (uno de ellos con motosierra incorporada), escopeta, rifle de francotirador, granadas y un arco con flechas explosivas. Quizá se echa de menos algo más de originalidad, pero todas están bastante equilibradas y son útiles en un momento o en otro… bueno, menos las pistolas que creo que prácticamente no las he usado.

Las dosis de variedad aparecen en el juego en varios momentos. Por ejemplo, hay enemigos muy poderosos que no podremos vencer sólo con nuestras armas y tendremos que agudizar el ingenio para llevarlos a un punto determinado que nos sea más beneficioso. En otra fase tendremos que ir buscando siempre la luz para no ser devorados por los Krylls, una especie de murciélagos subterráneos que vuelan en bandadas. También habrá un momento en el que conduciremos un vehículo, aunque esta fase no está realizada con mucho acierto, la verdad.

Una de las mayores pegas que le han puesto al juego es que es demasiado breve. Es verdad que no es muy largo, pero es tremendamente rejugable. De hecho, nada más acabarlo yo he empezado una nueva partida en un nivel de dificultad mayor.

Como ya decía al principio del análisis, el juego me ha dejado un muy buen sabor de boca. Tengo ganas de probar el modo campaña en cooperativo y de seguir viendo cosas de la segunda parte, que en teoría tendrá algo más de historia. Junto con Uncharted y Metal Gear Solid 4, es de lo mejorcito de esta generación.

23
jul 2008
SECCIÓN Videojuegos
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