[Análisis] inFamous: Second Son

Second Son

Hace menos de un mes me regalaron una PlayStation 4 (de algo tenía que servir cumplir 33 años) y decidí estrenarla con inFamous: Second Son, básicamente porque era el juego que más me llamaba del actual y terriblemente escaso catálogo de la consola de Sony. Disfruté mucho con las dos primeras entregas de PlayStation 3 y me apetecía ver qué se había conseguido hacer en la nueva generación. Os lo resumo fácilmente por si no os queréis leer todo el análisis: es lo mismo, pero más bonito.

El juego lo desarrolla de nuevo Sucker Punch y se ambienta en el mismo universo que los dos anteriores inFamous, pero siete años después, en 2016. Su argumento parte del final bueno de inFamous 2, en el que Cole McGrath decide acabar con todos los conductores, incluyendo él mismo. Sin embargo, no todos murieron y el gobierno estadounidense se vio obligado a formar el DUP, un departamento encargado de cazar y estudiar a los conductores, dirigido con mano de hierro por Brooke Augustine.

La historia comienza cuando Delsin Rowe, un grafitero que vive en una reserva de nativos americanos, se encuentra con un conductor con el poder de manipular el humo y absorbe esa habilidad. El 99% del juego se desarrolla en la ciudad de Seattle, tomada por el DUP, y nuestra misión será liberarla de su control zona a zona a medida que aumentamos nuestros poderes. Os suena, ¿no?

Second Son

La mecánica es la habitual de un sandbox. Tenemos un gran escenario a nuestra disposición y habilidades que nos permiten recorrerlo a gran velocidad. Hay misiones principales que hacen avanzar la historia y también multitud de misiones secundarias que nos dan mayor experiencia. Como en los anteriores inFamous, las acciones se dividen en buenas y malas y hacen aumentar nuestro buen o mal karma. En función de eso tendremos acceso a distintas habilidades. Un sistema muy simplón, pero fácil de entender.

A medida que la historia avanza Delsin adquiere otros poderes además del del humo y eso le permite afrontar los combates y los desplazamientos de formas nuevas, añadiendo algo de variedad. Sin embargo, es un juego repetitivo, como suele ocurrir casi siempre en un sandbox. Por suerte, las misiones secundarias, las más repetitivas, son muy rápidas y no nos darán tiempo a aburrirnos. Consisten básicamente en pintar grafitis, salvar a ciudadanos atacados, atacar a ciudadanos que nos quieren eliminar, identificar espías, eliminar drones, liberar (o matar) a detenidos…

Pese a ese factor repetitivo, el juego me ha resultado entretenido. Sigue siendo tan divertido como siempre lo de saltar de edificio en edificio y hacer el cabra. En mi primera partida jugué buscando el karma positivo y hace poco he iniciado otra con karma negativo. Lo segundo es mucho más divertido, sobre todo porque no hace falta preocuparse del bienestar de los civiles.

El control es prácticamente el mismo que en los juegos de PlayStation 3, pero se aprovecha el panel táctil del DualShock 4 para hacer algunas acciones concretas (abrir puertas, agitar un bote de pintura…). Son acciones totalmente innecesarias, pero es el precio a pagar por ser un juego casi de lanzamiento de una nueva consola y ser de un estudio interno. Al menos esas acciones no molestan demasiado como sí ocurría en, no sé, el Uncharted de Vita.

Second Son

Posiblemente muchos os estaréis preguntando qué tal se ve este inFamous: Second Son. Se ve de vicio. El escenario es enorme, está lleno de gente y tráfico, repleto de detalles y respira vida en cada rincón. Los efectos de los poderes son espectaculares, sobre todo el del neón, y la luz de las distintas horas del día ofrece algunas estampas de las que invitan a usar el botón Share. La única pega que se le puede poner son algunas animaciones algo ortopédicas, sobre todo al escalar, y pequeños detalles que no se han cuidado, como la ausencia de luz dinámica en determinadas situaciones. Para ser uno de los primeros juegos de PS4, está francamente bien.

Se puede recomendar este Second Son por muchos motivos. El primero es que es un buen juego. No es un vende consolas, pero es un título más que correcto, hecho con mimo, divertido y que entra por los ojos. Además, es de lo poco que destaca en el catálogo de la consola si ya has jugado a Tomb Raider o Assassin’s Creed IV en la generación anterior o si no quieres pagar una pasta por “La demo”.

24
abr 2014
SECCIÓN Videojuegos
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