[Análisis] Medal of Honor: Warfighter

Medal of Honor: Warfighter

Ayer terminé la campaña para un jugador del nuevo Medal of Honor: Warfighter después de varias sesiones de juego. La última sentada delante de la tele estuvo aceptablemente bien y el último tercio de la campaña me dejó en general con un buen sabor de boca, pero por desgracia no todo ha sido así. Una vez más, esta entrega está desarrollada por los californianos de Danger Close Games que han intentado ofrecer como seña de identidad un mayor realismo en la documentación militar sobre el equipo y los cuerpos militares que aparecen en el juego.

Esta secuela del Medal of Honor de 2010 recupera a varios de los personajes de aquella entrega y nos los muestra en una misión desesperada para detener a un personaje conocido como El Clérigo, un terrorista islámico de alto rango responsable de un atentado en los trenes de Madrid (que en su día generó una cierta polémica por sus similitudes con el 11-M). Preacher, que ya aparecía en el anterior Medal of Honor, es nuestro principal protagonista, aunque en varias misiones también controlaremos a otro personaje, Stump.

La campaña ofrece lo que este tipo de FPS nos han ofrecido durante todo lo que llevamos de generación: ir alternando personajes y escenarios en misiones muy dirigidas y scriptadas donde básicamente nos limitamos a seguir a nuestro compañero por el campo de batalla, eliminar a los enemigos que aparecen siempre en los mismos puntos y, con más frecuencia de la deseada, ver algunas escenas. Llevo años pidiendo cambios en el género, como casi todo el mundo, pero supongo que mientras estos juegos sigan vendiendo como churros eso no ocurrirá.

Medal of Honor: Warfighter

Medal of Honor: Warfighter es a ratos muy entretenido, y a ratos muy frustrante. A menudo te da la impresión de que tienes que hacer las cosas exactamente de una manera o el juego no te dejará avanzar. Al poco de empezar la campaña, por ejemplo, hay una misión en la que debemos usar un rifle de francotirador para limpiar unos edificios de enemigos. La gracia de la misión es que cuanto más lejos esté el objetivo, más alto debemos disparar. Para eliminar a los enemigos más lejanos nuestro punto de mira tiene que estar por encima de ellos, algo que quizá sea así en la realidad, pero que nadie te enseña en el juego. El compañero que tienes al lado dándote indicaciones tampoco es especialmente útil y si no eliminas a los enemigos a tiempo, estás muerto y hay que volver a empezar. Os aseguro que perdí la cuenta de las veces que repetí esa parte.

Otra de las normas no escritas del género es que hay que incluir misiones algo diferentes para dar variedad. Aquí tenemos misiones en lancha, persecuciones en coche, robots controlados de forma remota y una parte muy divertida en Dubái donde tenemos que escapar conduciendo a toda velocidad del equipo de seguridad de un banquero al que hemos secuestrado y que no dudará en cortarnos el paso. La dificultad brilla por su ausencia, pero sin duda es una parte entretenida.

El argumento en estos juegos suele ser una excusa y aquí, aunque se aprecia el esfuerzo por crear una historia más o menos interesante, dando a los personajes un contexto, una familia y mostrándolos fuera del campo de batalla, para que empaticemos más con ellos y con sus circunstancias, lo cierto es que no todo acaba de encajar como debería. Quizá el problema es precisamente ir cambiando de personaje o quizá es el hecho de recibir la historia de forma tan fragmentada, no lo sé.

Medal of Honor: Warfighter

La mecánica es la habitual de todos los shooters de este estilo. De hecho, no sé por qué han perdido el tiempo en poner un tutorial al principio. Por destacar algo, aquí tenemos armas con munición infinita que a menudo nos pueden sacar de un aprieto. No se trata sólo de la pistola, algo que ya habíamos visto en otros juegos, sino también de rifles de asalto. Además, si en el resto de armas nos quedamos sin munición siempre podemos obtener más de uno de nuestros compañeros de equipo. La salud se recupera automáticamente y el juego en el modo normal te permite recibir múltiples impactos antes de estirar la pata. Ante determinadas puertas se activan secuencias a cámara lenta para eliminar a los enemigos que hay al otro lado y podemos elegir varios modos de entrar que se van desbloqueando con los headshots que conseguimos en esas incursiones por sorpresa (de una patada, con una palanca, rompiendo la puerta con una escopeta, con un hacha…). No creo que entrar de una forma u otra suponga ningún cambio más allá de dar al jugador la sensación de que hay cosas que dependen de él, aunque sólo sea eso.

En la parte técnica hay que destacar el uso del motor Frostbite 2, el mismo que empleaba Battlefield 3. El Medal of Honor de hace dos años ya lo usaba en el modo multijugador, pero no en la campaña, que estaba creada sobre el Unreal Engine. Sobre el papel el uso de Frostbite implica que los escenarios deberían poderse destruir, pero lo cierto es que esto sólo ocurre con elementos concretos. De hecho, me ha llamado mucho la atención ver que en algunas misiones debes usar los vehículos que hay por el escenario como elementos explosivos y que en otras por más que le dispares a un coche apenas consigues poco más que romperle los cristales. Pese a esto, en general el juego cumple en el apartado gráfico, que además es muy variado.

El sonido es correcto, aunque debo decir que el doblaje español está muy por detrás del original. No sólo en interpretación, que también, sino, sobre todo, en la elección de las voces. Que militares veteranos hablen con una voz de adolescentes te saca complemente del argumento del juego y echa por los suelos los momentos épicos.

Danger Close se ha limitado con este Medal of Honor: Warfighter a cumplir el expediente. La sensación que me da como jugador es que al final estos títulos se desarrollan en serie, combinando una serie de elementos que han de aparecer sí o sí y añadiendo novedades que van apareciendo en otros ejemplos del género. Desde el primer Modern Warfare, que sí me pareció innovador en este sentido, creo que el resto (y ahí también meto a los sucesivos Call of Duty) han ido siempre por detrás en todo, tratando de ofrecer lo mismo pero teniendo que conformarse con versiones descafeinadas. Desgraciadamente, Warfighter ni siquiera está entre los mejores ejemplos de esas versiones.

17
nov 2012
SECCIÓN Videojuegos
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