[Análisis] Medal of Honor

Medal of Honor

Mi gusto por los shooters en primera persona es algo que se desarrolló de forma tardía. Prácticamente hasta Half-Life 2 y el primer Halo mis experiencias con el género eran escasas. Sin embargo, a partir de ese momento empecé a apreciar el tipo de experiencias que me ofrecían el género en sus distintas variantes. Y es que no es lo mismo lo que ofrece un FPS como BioShock que un Halo o un Call of Duty.

Este nuevo Medal of Honor se engloba dentro de la tendencia de los FPS bélicos actuales iniciada con el primer Modern Warfare y cumple a pies juntillas sus guías de desarrollo argumental y jugable. En ella controlamos a distintos individuos en misiones muy diferentes entre sí. Hay escenarios donde predomina el sigilo y eres tú contra el mundo y otros donde sólo eres un pequeño peón en una gran batalla. Para añadir algo más de variedad, meten también alguna fase en la que controlamos aeronaves o disparamos a distancia.

Era una forma efectiva y novedosa de contar una historia cuando Modern Warfare se puso a la venta, pero después de él llegaron juegos como Modern Warfare 2 o Bad Company 2 que volvían a apostar por ella con mejor o peor acierto. Parecía que la lucha entre Activision y EA se iba a centrar en estas dos sagas. Por eso me sorprendió el anuncio de este Medal of Honor, que parecía sumar un nuevo competidor a la arena.

Medal of Honor

Y sí, ciertamente este nuevo Medal of Honor ambientado en la actualidad, en plena Guerra de Afganistán, se nutre del trabajo de Infinity Ward. Eso es innegable y, la verdad, si se hace bien, no es un problema. Sin embargo, ceñirse demasiado a un modelo implica también arrastrar algunos defectos que convendría ir desterrando en el género.

En Medal of Honor nos metemos en la piel de distintos operativos estadounidenses en Afganistán. Por un lado tenemos a Rabbit y Deuce, dos miembros de operaciones especiales, que trabajan respectivamente en los grupos AFO (Advanced Force Operations) llamados Neptune y Wolfpack; por otro, al especialista Dante Adams, de los Rangers; y por último, a Brad “Hawk” Hawkins, artillero de un helicóptero Apache.

Uno de los grandes méritos de Medal of Honor es conseguir entrelazar las historias de los distintos personajes con gran maestría. El argumento tiene sentido y la narración de los hechos es perfectamente fluida, con momentos muy épicos. Personalmente me quedo con la resistencia de los Rangers ante un ataque masivo de insurgentes. Ver cómo tú y tus compañeros os quedáis sin munición mientras no paran de aparecer enemigos y vuestra cobertura se va reduciendo es realmente sobrecogedor.

Medal of Honor

A todo eso ayuda también un apartado gráfico muy conseguido, con buenos modelados en aliados y enemigos y unos escenarios con mucho campo de visión que recrean paisajes montañosos, poblados perdidos y oscuras cuevas con una iluminación especialmente sobresaliente. El juego se mueve con una versión modificada del Unreal Engine 3 (en el modo multijugador se usa el Frostbite de Bad Company), pero su uso no resulta tan aparente como en otros juegos. Los únicos defectos gráficos importados del UE3 son casos muy, muy esporádicos de clipping y algunas texturas traviesas.

Sin embargo, el juego tiene un defecto de importancia que es a lo que me refería antes al hablar de ceñirse demasiado a un modelo. La libertad de acción de la que disponemos es muy escasa (como en Modern Warfare 2 y, en menor medida, también el primero). Sienta muy mal ver los magníficos escenarios del juego y poder desplazarse únicamente por un estrecho camino. Tampoco hay variedad a la hora de desarrollar las misiones. Básicamente hay que hacer lo que te recomienda tu compañero o estás muerto. Si a todo eso le sumamos que muchas acciones están scriptadas, a veces sientes que te limitas a disparar cuando te dejan y poco más.

Pese a ese defecto, Medal of Honor es un juego notable y su buen envoltorio y su interesante, y en algunos momentos hasta emotiva, historia consiguen que su campaña sea una muy buena experiencia, aunque quizá demasiado breve. Esa brevedad se ve compensada por su modo multijugador, que promete ofrecer de la mano de DICE todo lo bueno del online de Battlefield: Bad Company 2 y alargar así la duración del juego. A esto último también contribuye la inclusión en el disco (en la versión de PlayStation 3) de una versión remasterizada de Medal of Honor: Frontline (2002), una de las entregas mejor valoradas de la saga.

29
oct 2010
SECCIÓN Videojuegos
COMENTARIOS 6 comentarios

6 comentarios a [Análisis] Medal of Honor

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  2. Rubén says:

    Yo he estado jugando este fin de semana y tiene una pinta buenísima. Al final todos los shooters son muy parecidos y la calidad y popularidad de Call of Duty pesa bastante.

    No he probado más que el modo campaña, ya tendré tiempo de pasar horas y horas jugando al modo multijugador. Una lástima que dure unas pocas horas, me lo tomaré con calma para saborearlo ya que por lo que llevo hasta ahora, su compra, me parece un gran acierto.

    PD: Ya os contaré cuando me lo pase!!

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