[Análisis] Singularity

Singularity

Vaya fin de semana más divertido que me he pasado con Singularity. Hacía ya tiempo que no me pasaba dos noches seguidas jugando hasta altas horas de la madrugada, pero con este FPS de Raven Software (X-Men Origins: Wolverine) me era imposible dejar el pad sin avanzar un poquito más.

Singularity bebe de unas fuentes muy evidentes. Su principal referencia es sin duda alguna BioShock, del que coge una ambientación distópica, la combinación de armas de fuego y habilidades especiales, el poder mejorar nuestros atributos y los de nuestras armas… Pero también hay elementos que nos recuerdan al mismísimo Half-Life 2 o a la saga F.E.A.R.

Singularity

En Singularity nos metemos en la piel del capitán Nate Renko, del cuerpo de operaciones especiales de los Estados Unidos. Renko y su compañero Devlin son enviado a una isla llamada Katorga-12 en la que la Unión Soviética realizó una serie de experimentos en los años 50. Estos experimentos estaban relacionados con el E99, un elemento de gran poder que sólo se producía en la isla. De todo esto nos vamos enterando en el juego gracias a las notas de los habitantes de la isla y a grabaciones que podemos escuchar.

Durante la misión, Renko es transportado al pasado, donde salva a Demichev, uno de los científicos líderes de la investigación. Al volver al presente, vemos que la historia ha cambiado y que ahora Demichev es el líder de Rusia y del mundo entero. Renko es contactado entonces por Kathryn, una joven que forma parte de una organización que intenta corregir la historia.

A lo largo del juego recorreremos Katorga-12 e iremos saltando entre 1955 y 2010 mientras tratamos de hacer que las cosas vuelvan a ser cómo antes. El problema es que contaremos con la oposición de los soldados rusos de ambas épocas y de las muchas criaturas mutantes que pueblan la isla, creadas por la exposición al E99.

Singularity

En nuestra misión contaremos con una herramienta de gran poder, el DMT (Dispositivo de Manipulación Temporal), que nos permitirá envejecer a los enemigos, manipular la gravedad, golpearles o transformarles en mutantes. Además, el DMT también nos servirá para avanzar por los escenarios y resolver puzzles. Por ejemplo, con él podremos restaurar unas escaleras rotas a su estado original o envejecer los candados de los armarios para poder abrirlos.

En cuanto a las armas de fuego, aunque su diseño tenga un toque cyberpunk, nos encontraremos con las posibilidades habituales: pistola, rifle de asalto, escopeta, rifle de francotirador, lanzagranadas, gatling… pero también habrá un par de armas interesantes. Una de ellas es el Buscador, que nos permite controlar la trayectoria de las balas (es algo parecido a las flechas de Heavenly Sword, pero usando el stick). La otra es el Rifle de Puntas, un arma que dispara balas de E99 de una en una pero con un gran poder destructivo.

Tanto las armas como el DMT pueden mejorarse en unas estaciones que hay repartidas por la isla. Para mejorar las armas necesitaremos unos módulos de mejora, mientras que el DMT y nuestros propios atributos se mejoran usando lo que en el juego se llama tecnología E99, que simplemente funciona como la divisa de Singularity.

Singularity

El control del juego es aceptablemente cómodo y su dificultad es escasa. Morir es algo que puede ocurrir, pero normalmente se debe sobre todo a situaciones contrarreloj en las que tardamos demasiado, por ejemplo, y no a la agresividad de nuestros enemigos. Además, contamos con una barra de vida que podemos ir rellenando con kits médicos que vamos acumulando y que son extremadamente abundantes en Katorga-12. Demasiado abundantes, me atrevería a decir.

Lo más flojo de Singularity es sin duda su apartado visual. Muchas veces nos tomamos a risa cuando retrasan un juego y sus desarrolladores dicen que el motivo es mejorarlo. Sin embargo, estoy convencido de que si se hubiese hecho eso mismo con Singularity nos encontraríamos ante uno de los títulos tapados del año.

El FPS de Raven Software es un juego tremendamente entretenido, con un planteamiento genial y varios momentazos (el del barco, por ejemplo), pero flaquea en una de esas cosas en las que suele fallar el Unreal Engine 3, las texturas, y en algunos problemas de IA (es demasiado habitual ver a enemigos atascados). Pese a todo, estamos hablando de un juego de notable alto que personalmente recomendaría a cualquier aficionado a los shooters.

Por cierto, como ya pasaba en X-Men Origins: Wolverine, el título esconde un genial homenaje a la serie Perdidos. En este caso, al desarrollarse el juego en una isla con desarreglos temporales, la cosa tiene mucha más guasa.

04
jul 2010
SECCIÓN Videojuegos
COMENTARIOS 1 comentario
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Un comentario a [Análisis] Singularity

  1. david says:

    bueno ps yo opino q singularity se merece un 9.5 el juego no es tan duradero y es algo repetitivo pero si tiene sus virtudes en cuanto a graficas esta muy bn y pues la verdad me tarde 2 dias para pasarlo no fue nada jiji XD en cambio el de X men origenes wolverine el demo q pude jugar me gusto,esta muy cachondo ese juego con ese papito sin camisa me excita sera el proximo q compre

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