Bien vale una derrota

Con la eliminación de la Selección de Fútbol en estos Juegos Olímpicos se cierra simbólicamente un círculo para cerciorarse de que esta competición integral no se nos da tan bien, y eso sí habla de la realidad de nuestro deporte, algo que no es tan malo. Nos centraremos en el fútbol, porque España es buena en aquellos deportes que su gente sigue con pasión y eso ya es un mérito, aunque no exima de la derrota. Y no nos engañemos, algunos ya la estaban esperando.

La cosa no pintaba bien, porque desde múltiples púlpitos se le quería otorgar al equipo de Milla un título que no casaba con la realidad. Unas fechas que no concuerdan con el biorritmo del jugador español; unos rivales variopintos, con más o menos jerarquía, por las procedencias y las edades de sus jugadores; y una carga emocional extra, por diferentes sucesos, no han sido suficientes para hacer ver que este equipo necesitaba más sosiego que emotividad. Milla lo intentó en los primeros días, pero la vorágine era mucho más grande.

Tras la derrota frente a Japón, las críticas, directa o indirectamente, se dirigieron hacia un técnico que siempre había intentado aplacar esa euforia programada. Él se sintió aludido y quiso dejar claro que el equipo, frente a Honduras, iba a defender claramente el estilo de nuestro fútbol, ese que nos ha llevado a los éxitos. Algo que está peligrosamente girando hacia el lado de la obsesión y sería una pena que aquello que nos hace más visibles se convirtiera en una nebulosa.

Para que eso no suceda, primero hay que entender que cada jugador es diferente y que este, junto con otros, forma a su vez un equipo distinto. No podemos obsesionarnos en encontrar jugadores idénticos a aquellos que nos han dado tantos éxitos en los últimos años a nivel absoluto. Deberíamos felicitarnos porque salgan talentos diversos que poder unir al grueso que es la selección mayor. Y si hablamos de casos concretos, la figura de Iker Muniain, pese a la derrota, tiene hoy un brillo especial.

Aunque pueda parecer chocante, haremos un cortinazo a esos últimos minutos de desesperación en Newcastle y nos trasladaremos a unos antes, no sin recordar como anunciaban los medios la entrada del navarro en el once.

El mediapunta del Athletic se echó el equipo a su espalda durante unos minutos con el que es su verdadero fútbol, aquel con el que debería hacerse un nombre.

Gracias a ese giro imprevisible con el balón controlado inició varias conducciones destacables, y una de ellas acabó con el balón al palo, una acción que era el verdadero anuncio de que ya no solo se podía acusar al equipo de ansioso. La mala suerte había entrado en juego.

Pero volvamos a Muniain. En la era de Xavi e Iniesta, grandes insignias de nuestro éxito, no debe cundir la desesperación por encontrar relevos idénticos, porque el día que España pierda a nivel absoluto no lo hará frente a ellos, lo hará contra otros jugadores, ya tengan dispares o similares características. Por eso, el mayor error es querer que un jugador con las cualidades de desequilibrio del navarro adquiera los niveles de pausa y criterio de los dos genios del Barça. Y cabe decir que el chico se esmera en ello, pero hoy, en circunstancias desesperadas, hemos visto rasgos del Muniain que desarmaba defensas con 14 años. Y que nadie olvide que es el jugador más joven de esta convocatoria.

La eliminación frente a Honduras ha sido triste desde diferentes planos, pero un halo de luz asoma siempre que hay talento. Si una situación crítica ha servido para que algunos jugadores se mostraran, metafóricamente, en carne viva, bien vale  una derrota de este calibre. Porque lo triste sería perder años de fútbol sin mostrar lo que uno realmente tiene.

Un comentario a Bien vale una derrota

  1. Kike says:

    Menuda decepción + gigante! la 1ª parte jugaron fatal, en la 2ª perdonaron lo indecible (Rodrigo x Dios!) y encima el drama se hizo aún + grande con el claro penalti q no pitó el árbitro en el 90.
    El fracaso es importante y no deberíamos personalizar en jugadores como Adrián, Montoya o Domínguez q ayer estuvieron muy mal, pero señor Milla, menuda has liado, el equipo nunca dio buenas sensaciones. Desde q dio la convocatoria dejando fuera a Bojan q todo ha ido mal, no le auguro mucho futuro como entrenador, un 0.

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