
Cuando un proyecto consigue embarcar a caras tan conocidas como Brad Pitt, George Clooney o John Malkovich, podamos dar por hecho que, o bien se trata de un buen guión, o bien tiene el frente a un director de garantías. En el caso de Quemar después de leer se cumplen las dos premisas. Los hermanos Coen vuelven a la carga después de No Country for Old Men con una película de humor completamente absurdo, enredos y personajes tremendamente disparatados.
El argumento arranca presentándonos a Osbourne Cox (Malkovich) un analista de la CIA que deja la agencia después de ser degradado por sus problemas con la bebida. Para vengarse, decide escribir unas memorias sobre su trabajo en el servicio de inteligencia estadounidense. Lo que Osbourne no sabe es que Katie (Tilda Swinton), su mujer, tiene una aventura con Harry Pfarrer (Clooney) y quiere el divorcio. Aconsejada por su abogado, Katie copia datos del ordenador de su marido y éstos acaban en manos de Chad Feldheimer (Pitt) y Linda Litzke (Frances McDormand) que tratarán de sacarles partido chantajeando a Osbourne.








Últimos comentarios