
Cuando no esperas nada de un juego, por muy malo que sea, nunca te decepcionará. Sin embargo, cuando de verdad te ilusionas con algún título y lo sigues durante meses y meses y meses… ver que no era para tanto, es un golpe muy duro. Eso es lo que me ha pasado a mí con Star Wars: El Poder de la Fuerza. Después de mucho tiempo atento a cada nuevo vídeo, probar la demo y después jugar al título completo (¡gracias!) han sido experiencias poco satisfactorias.
Para no amargarme, comenzaré por todo lo bueno que tiene el juego, que no es poco. La historia, por ejemplo, es bastante entretenida. No es nada del otro mundo, pero encaja bien dentro del argumento general de la saga y explica cosas interesantes como la creación de la Alianza Rebelde. El diseño artístico es realmente bonito, posiblemente de lo mejor del juego. Basta con echarle un vistazo a los artworks que vamos desbloqueando durante el juego para ver que es un aspecto que han cuidado mucho. ¿Dónde están entonces los problemas?







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