
Hace algunas semanas supimos que Tomonobu Itagaki, cabeza visible del Team Ninja, abandonaba Tecmo. Los motivos, puramente económicos, nos hacían enfadarnos con la compañía que dejaba escapar a un genio. Ahora, después de probar largo y tendido las dos últimas creaciones del Team Ninja para Xbox 360: Dead or Alive 4 y Ninja Gaiden II, lo único que puedo decir es que me alegro de la marcha de Itagaki. Tanto un juego como el otro son productos mediocres con mucho maquillaje.
En el caso del título de lucha, la evolución respecto al gran Dead or Alive Ultimate es mínima en todos los sentidos. Es un juego posiblemente elaborado con excesivas prisas para el lanzamiento de Xbox 360 y la verdad es que se nota. Esa excusa no vale para Ninja Gaiden II, que en teoría llevaba mucho tiempo en desarrollo.








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