Cero en aprovechamiento de recursos

Sí, España se clasificó por penaltis para la Final de la Euro Sub-19 que se disputa en Estonia, pero las múltiples situaciones desaprovechadas tienen que servir como aleccionamiento para unos chicos que cuentan con un talento casi inimaginable. Porque tras el partido frente a Francia queda demostrado que eso, en fútbol, no es todo. La ingenuidad en acciones defensivas pudo privar a la selección de Julen Lopetegui de luchar por el título, algo que, por talento, también habría afectado a los aficionados y al espectáculo que demandan.

Sin hacer un gran partido, y no solo por la desconfianza en las marcas de los defensores españoles, la Sub-19 demostró hablar un idioma futbolístico totalmente diferente al  de su rival. La Francia que se enfrentó a esta selección en las semifinales solo difiere de sus generaciones anteriores en que, si cabe, es aún más física. Si observamos la talla de su capitán, Pogba, y de algunos de sus escuderos, nos daremos cuenta.

Sin embargo, no hay que desechar que el equipo galo llegó a esta ronda casi aclamada por muchos de los observadores del torneo. Futbolísticamente hablando, y cuando se ha encontrado enfrente con un equipo que necesita la pelota para crecer, el espectador se pudo percatar de las limitaciones creativas de un equipo que necesita demasiado espacio o la limitación física del rival para desarrollarse.

Hay que tener mucho cuidado con las alabanzas a equipos en categorías menores, también en lo meramente técnico, pero hay que tener más cautela cuando hablamos de chicos que ahora mismo destacan por su fortaleza física. Las críticas, atinadas, siempre van a ser más valiosas para unos  jóvenes  que ya de por sí se destacan sobre sus coetáneos, y porque están capacitados para superarlas gracias a su indudable talento, ya sea por físico o por habilidad.

Así, con dos idiomas futbolísticos totalmente distintos, había que esperar como flotaba hoy la inspiración de España, porque las armas francesas estaban claras.

Jesé fue el que avisó primero tras un buen pase que recibió de Saúl dentro del área. Pero todo lo paciente que había estado el canario en las jornadas anteriores, en cuanto a la definición, fue la antítesis de esta acción: lo hizo rápido, metió la puntera externa y el portero, no sin apuros, desvió el peligro. Solo tenía que aguantar unas décimas y es posible que hubiese descolocado al portero y habría llegado el primero.

España encaraba el partido como siempre, intentado hilvanar juego, pero Oliver Torres, el más dinámico de los nuestros en esa parcela, hoy tenía tanto músculo a su alrededor que esa marcha de más que se vio obligado a poner reducía la claridad y profundidad del equipo. Sin embargo, España siempre proponía, por lo que el gol de Francia solo podía llegar de la manera en que lo hizo. ¿Por qué tener que elegir entre un error y una jugada a balón parado pudiendo aprovecharse de las dos circunstancias?

Umtiti, otro joven francés de gran envergadura, solo tuvo que agradecer disimuladamente un rebote en el área pequeña, visto que las segundas jugadas siempre iban a ser para Francia. Un córner botado a la frontal del área pequeña para percatarse de que España poco iba a discutir hoy la autoridad de los franceses en esos lances. Una lástima, si tenemos en cuenta el precio unos segundos de concesión tras un largo trabajo en la posesión.

No solo en esos lances tuvo España demasiado respeto a su rival. Aunque Francia adolecía de la astucia y habilidad para construir, la presión española no se hizo notar cuando la posesión era del rival. Aunque no fue en todos los momentos del partido, siempre se regalaban unos metros de espacio libre que jugadores de tanta envergadura podían aprovechar para ganar terreno. Tal vez, aunque la calidad de los Sub-19 no diga lo mismo, sí habían sido alertados sobremanera en la previa y el respeto se hacía notar.

De todos modos, cuando el balón era de La Roja, el guión de tocar y tocar, y desbordar por los costados, se seguía al pie de la letra. Deulofeu sí fue hoy el estilete que se pedía, tanto para encarar como para desmarcarse al espacio. Monopolizó muchas acciones del juego y casi siempre con peligro, pero también desperdició un par de acciones que podían haber cerrado el partido.

El catalán empató el encuentro tras recibir un pase del recién ingresado Alcácer, al cuarto de hora de la reanudación. España, con más o menos fluidez, acabó debilitando a una defensa francesa que realizó más concesiones de las previstas (por ese cartel previo) y que observaba con pavor cada vez que Deulofeu controlaba y enfilaba la portería contraria.

Avanzada la segunda parte, la selección se fue sintiendo más cómoda y ya no importó que fuera el 17 u otro jugador el que encarara, porque la línea de defensores que debían cerrar la decisión de Grimaldo hizo la estatua ante un centro suyo y Alcácer, en el área pequeña, empalmó de interior sin que el portero, vendido en tal situación, pudiese reaccionar de forma factible.

Sin demasiada brillantez y con un equipo previsiblemente muy incómodo por lo físico, los de Lopetegui se ponían por delante a falta de poco más de diez minutos. Solo cabía aprovechar más nuestros grandes recursos con el balón y cerrar el partido, y vistas las diferencias de fútbol entre uno y otro equipo solo la selección podía meter al rival en el partido. Así fue. Hasta dos veces.

El partido moría cuando las concesiones se repitieron en un córner y mandaron el partido a la prórroga. Era difícil asimilar que un equipo pudiera meterse de nuevo en el partido con tan poco juego y gracias a la ingenuidad de su rival. Porque, en defensa, España nunca puso en aprietos el poderío aéreo francés, cosa que irónicamente sí hizo en acciones a balón parado en la portería contraría, dentro de las múltiples ocasiones marradas. Esa falta de agresividad defensiva le pudo costar el poder luchar de nuevo por el título, algo que habría sido una lástima cuando uno observa la técnica de muchos de los jugadores españoles y el lustre que le pueden dar a un torneo.

Da igual que para el tiempo extra saliera del campo Oliver Torres por calambres. Su sustituto, Denis, mostró todo un repertorio de cintas y pases que bien podían haber minado la moral gala, una variante más ante tamaño arsenal de talento ofensivo. Y bien lo podía haber hecho una contra que significó el tercer gol español, obra esta vez de Deulofeu y de nuevo a pase de Alcácer. Pero España se movía en terreno pantanoso cuando tocaba recular y una Francia con más espacio, por el cansancio, podía colgar balones desde los costados.

Como resultado del vértigo que dan los últimos minutos de una prorroga, Francia tuvo más terreno para correr y fue en esta prolongación cuando finalizaron su primera jugada creada de forma convincente. Así que el premio del empate a tres, a cuatro minutos del final, y que se originó tras unas supuestas manos galas cuando Jesé intentaba alejar la pelota ansiosamente, fue un rédito demasiado rentable en lo deportivo, pero no tan inmerecido en cuanto a lo aleccionador para el equipo español.

Es preciso reconocer que esta Sub-19 cuenta con el vértigo y el desequilibrio que podría potenciar aún más el juego de la absoluta, pero la capacidad de gestión del balón de los mayores visualiza mejor la senda que estos jóvenes han de coger. Por eso, en cuanto al aprovechamiento de los recursos, los chicos dieron una nota deficiente en esta semifinal. En cuanto a lo positivo, que este susto se gestiona mejor jugando partidos, sobre todo a estas edades.

El portero del Athletic, Kepa, estuvo inspirado y repelió dos lanzamientos en la tanda de penaltis que fueron clave para que España juegue su tercera final de la categoría en tres años consecutivos. El talento que veníamos anticipando de estas tres últimas generaciones se confirma también con números, pero lo mejor para esta generación es que seguirá compitiendo en una Fase Final el próximo domingo, que es donde mejor pueden hacer valer sus recursos.

spaña (3): 1. Arrizabalaga; 12. Castro; 3. Grimaldo (19. Salva, min. 89); 4. Ramalho; 5. Derik; 6. Campaña ©; 15. Saúl; 16. Oliver (18. Denís, min. 90); 8. “Suso” (9. Paco Alcácer, min. 54); 17. Gerard; y 10. Jesé. [Seleccionador Nacional: Julen Lopetegui]
13. Ortolá 7. Juanmi 11. Bernat 14. Insúa
Francia (3): 1. Aréola; 2. Foulquier; 12. Digne; 4. Samnick; 5. Umtiti; 17. Veretout (14. Plea, min. 82); 6. Pogba ©; 7. Ba (10. Ngando, min. 80); 8. Kondogbia; 11. Bahebeck (15. Bosetti, min. 37); y Vion. [Seleccionador Nacional: Pierre Mankowski]
16. Millieras 3. Phojo 13. Distefano 15. Bosetti 18. Mayi
Goles: 0-1 Umtiti, min.24; 1-1 Gerard, min. 59; 2-1 Paco Alcácer, min 77; 2-2 Umtiti, min. 90; 3-2 Gerard, min. 110; 3-3 Pogba, min.  114.

Penaltis: Campaña falla (0-0), Pogba gol (0-1), Denis gol (1-1), Plea gol (1-2), Jesé gol (2-2), Umtiti falla (2-2), Paco Alcácer gol (3-2), Kondogbia falla (3-2), Gerard gol (4-2).
Árbitro: Arnold Hunter (NIR) | Yves De Neve (BEL) y Ivo Kolev (BUL).

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