[Crítica] El legado de Bourne

El legado de Bourne

Era más que evidente que tarde o temprano tendríamos una nueva entrega de la saga Bourne. Las tres anteriores, protagonizadas por Matt Damon, estuvieron a un gran nivel y, aunque más o menos lo dejaban todo cerrado en la excelente El ultimátum de Bourne, había ganas de seguir. Aunque ya no estaba Paul Greengrass tras las cámaras ni Matt Damon delante de ellas, se ha intentado dar algo de continuidad a esta nueva película, El legado de Bourne, poniendo a dirigir a Tony Gilroy, guionista de las tres anteriores entregas, y conservando en el reparto a nombres como David Strathairn, Albert Finney o Joan Allen.

El nuevo protagonista es Aaron Cross (Jeremy Renner), un agente que forma parte del mismo programa que Bourne. Debido a los actos del propio Bourne, al que se alude en repetidas ocasiones, todo el programa está a punto de salir a la luz y los encargados del mismo, entre ellos Eric Bryer (Edward Norton) deciden eliminar cabos sueltos cepillándose a todos los agentes. Cross consigue evitar que le maten, pero necesita seguir tomando una medicación y busca para ello a la doctora Martha Shearing (Rachel Weisz), otro cabo suelto que ha conseguido escapar a la limpieza.

Hasta ese punto la película es bastante coñazo. Vemos a Cross en Alaska como parte de su entrenamiento, vemos muchas reuniones tensas de Edward Norton y compañía… pero poco más. La cosa mejora notablemente cuando la pareja protagonista se une y pone en marcha su ofensiva. Ahí sí que nos encontramos con una película más parecida a las anteriores y Renner cumple bastante bien como reemplazo de Damon. Es evidente que se ha intentado dotar a su personaje de una personalidad diferente a la de Bourne, mucho más humana.

Además de todos los ya mencionados, en el reparto también encontramos a otros rostros conocidos como Oscar Isaac, Scott Glenn o Stacy Keach. El papel del villano se lo han dado a Louis Ozawa Changchien, que se encarga de interpretar a LARX #3, un implacable agente que forma parte de un nuevo programa.

Lo peor de El legado de Bourne, aparte de su lentísimo arranque, es el Macguffin de las pastillas, que acaba siendo algo confuso y que, si no me falla la memoria, que podría ser, no se mencionaba en ningún momento en la trilogía anterior. La película es aceptablemente entretenida, pero no está ni de lejos a la altura de las anteriores.

20
ago 2012
SECCIÓN Cine y TV
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