[Crítica] Los Abrazos Rotos

abrazos

Se confirma la tendencia de Almodóvar: cada vez hace mejores películas. Con altibajos claro está, pero los guiones del manchego cada vez son más elaborados y las historias más “para todos los públicos”, no encasillándose en un tipo de cine en concreto que gusta a pocos. Los Abrazos Rotos no es un peliculón pero sí una buena película que entretiene y gustará bastante en general.

En Los abrazos Rotos, Lluís Homar interpreta a un hombre que escribe, vive y ama en la oscuridad. 14 años antes sufrió junto a Lena (Penélope Cruz), la mujer de su vida, un brutal accidente de coche en Lanzarote, que lo dejó ciego. Este hombre usa dos nombres, Harry Caine, lúdico seudónimo bajo el que firma sus trabajos literarios, relatos y guiones, y Mateo Blanco, su nombre de pila real, con el que vive y firma las películas que dirige.

En la actualidad, Harry Caine vive gracias a los guiones que escribe y a la ayuda de su antigua y fiel directora de producción, Judit García (Blanca Portillo), y de Diego (Tamar Novas), el hijo de ésta, secretario, mecanógrafo y lazarillo. Desde que decidiera vivir y contar historias, Harry es un ciego activo y atractivo que ha desarrollado todos sus otros sentidos para disfrutar de la vida, a base de ironía y una amnesia autoinducida. Ha borrado de su biografía toda sombra de su primera identidad, Mateo Blanco. La historia de Mateo, Lena, Judit y Ernesto Martel es una historia de amour fou, dominada por la fatalidad, los celos, el abuso de poder, la traición y el complejo de culpa…

Esperamos y confiamos en que Almodóvar deje atrás definitivamente la movida madrileña y se centre en, por ejemplo, este cine negro y clásico que nos ofrece en esta Los Abrazos Rotos, más agradable y de mejor funcionamiento.

Haciendo uso de un reparto “muy suyo”, un grupo de actores que se está conformando como “la nueva generación Almodóvar” y en el que entra con fuerza Carmen Machi (ojo a ese final, muy gracioso), nuestro director más laureado materializa un guión rico y con interesantes giros, una historia bien construida y que toma forma a medida que evoluciona.

A pesar de las críticas que recibe el manchego respecto a su capacidad en la dirección de actores, el resultado es bueno, poniendo énfasis en Rubén Ochandiano y su pluma juvenil. Muy auténtico.

La fotografía por otra parte, no es de mi gusto, pero película a película está creándole a Almodóvar un estilo propio, con ese colorido tan peculiar.

No creo que coseche tantos premios como con anteriores trabajos, pero vale la pena pagar los 6€ de la entrada.

19
abr 2009
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SECCIÓN Cine y TV
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