[Crítica] Shame

Shame

El director inglés Steve McQueen estrenaba hace unos meses Shame, su segundo largometraje tras Hunger (2008). Para este segundo proyecto volvía a contar con Michael Fassbender (Un método peligroso, X-Men: Primera Generación) como protagonista. Fassbender es aquí Brandon Sullivan, un hombre cuya vida gira en torno al sexo. La ordenada vida que le permite llevar su adicción en secreto se ve alterada cuando su hermana Sissy (Carey Mulligan) se queda a vivir en su casa.

Shame tiene el problema que tienen muchas de esas películas en las que realmente no pasa nada. Los 100 minutos de metraje nos permiten ser testigos de la adicción del personaje de Fassbender, de cómo nunca tiene suficiente. No le vale con los ligues de una noche, las prostitutas, las webcam y las webs porno. Para él es la única forma de llenar una vida tan vacía como su piso. Sin embargo, no hay avances significativos en la trama y la dura infancia que se adivina en el pasado del protagonista y de su hermana es algo que no llega a explicarse.

La última escena de la película, que se deja abierta, es un buen resumen de cómo el espectador tiene que ir rellenando los huecos que faltan. Shame aburre por momentos y sólo se salva por la magnífica interpretación de Fassbender en un papel muy complicado y por un cuidado extremo en cada plano. En este sentido hay que destacar un gran número de planos secuencia (a mí me gustó especialmente uno en el que el protagonista corre por la ciudad) y un montaje desordenado hacia el final que muestra la propia confusión mental del protagonista.

Quizá es una manía personal, pero no creo que la interpretación de Carey Mulligan esté a la altura de la de Fassbender. Cuando hice la crítica de Wall Street: El dinero nunca duerme, dije que se limitaba a estar ahí y poner cara de cordero degollado. En los papeles que le he visto desde entonces, Drive y esta Shame, creo que el resumen podría ser el mismo. No me transmite nada. Aparte de ellos dos, sólo podríamos hablar de otro par de personajes de peso: James Badge Dale (Rubicon) interpreta a David, el jefe adúltero de Brandon, y Nicole Beharie es Marianne, una compañera de trabajo con la que Brandon intenta tener una relación más o menos normal.

Al final Shame queda como una de esas películas difíciles de resumir y explicar. Un drama actual de personajes con problemas que está formalmente muy bien hecho (hay varias escenas para enmarcar, como la que he mencionado antes o las del metro) pero al que le falta chicha para enganchar. Las fans de Fassbender al menos disfrutarán viéndole lucir atributos en repetidas ocasiones.

21
may 2012
SECCIÓN Cine y TV
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