Desde donde lo queramos medir

España sub'19

La selección sub-19 española ha hecho todo lo posible en este campeonato para restarle la parte azarosa que tiene el juego. Y aún así, aunque uno defienda una forma de jugar de manera tan patente, un momento, una descolocación es letal.

Nunca vi a una selección inferior, de ningún país, practicar un juego tan brillante y solvente. El partido contra Italia, el de Inglaterra y la primera parte de la Final así lo atestiguan. Pero el guión de este torneo tenía reservada una desgracia que, aunque cruel, no es novedad. Tantas y tantas veces equipos brillantes se han marchado de los torneos sin poder rubricar un recorrido mágico, y seguirá ocurriendo.

El desarrollo era inmaculado. España se movía de forma sincronizada por todas las zonas del campo, recuperaba rápido el balón y lo movía con una seguridad aplastante. La presencia de sus once titulares impone para la edad que tienen, y convierten a los rivales, hoy Francia, en equipos sub-17, en lugar de su real categoría.

Pero España no definió. Los de Milla hicieron lo que quisieron con los galos durante muchos minutos. Menos matarles. Y como esto, sobre todo, es una carrera de resistencia, los locales se agarraron al partido hasta que apareciera un mínimo resquicio. Y dan igual los detalles, lo encontraron, ensuciaron el partido (su única arma de conjunto) y se lo llevaron cuando apenas quedaba tiempo.

A la hora de valorar lo sucedido los ojos de cada uno atraviesan láminas y láminas de celofán de muchos colores. Si eres español o francés sobra aclararlo. Si lo enjuicias desde la trayectoria, desde la proposición de un equipo, para la mirada no hay color, es papel nítido. Y no es ser arrogante, pero este equipo ha hecho un trabajo incalculable para su futuro recorrido. Los jugadores han mostrado de lo que son capaces, y los rivales que se han encontrado ya están contando a sus allegados que perdieron o ganaron con un equipo que aún no alcanzamos a valorar.

30
jul 2010
SECCIÓN Deportes
COMENTARIOS 1 comentario
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Un comentario a Desde donde lo queramos medir

  1. Ha sido una pena. En la primera parte Francia no ha existido y lo normal es que España se hubiese ido al vestuario con algún gol más, pero ha sido marcar Francia el empate y España se ha venido abajo. Todo el toque y las combinaciones de la primera parte han desaparecido y cada uno intentaba hacer la guerra por su lado. En cualquier caso, se trata de una magnífica generación de futbolistas.

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