Días de pequeño Mundial

Alguno pensará que el fútbol se sale un poco de la dinámica de unos Juegos Olímpicos, y es cierto que en cuanto a fechas cuesta unirlo a esta gran familia de disciplinas, pero una edición más no se ha quedado fuera uno de los hijos predilectos. De norte a sur de la isla grande, hoy se encenderá una pequeña llama para un torneo que tiene aire de Mundial, pero en el que Brasil todavía no ha tocado el metal más preciado.

Un día antes de que se encienda el pebetero, el balón, en categoría masculina (el de las chicas lo hizo ayer), comenzará a rodar con la intención de desentrañar algunas incógnitas. ¿Es Brasil tan favorita como dicen? ¿Uruguay hará pleno, de nuevo consiguiendo el oro, en su tercera participación en unos Juegos? ¿Y España podrá alcanzar un nivel similar al de la absoluta?

Para empezar, cabría diferenciar la trascendencia que le dan unos y otros al torneo, dejando claro que los respectivos comités le dan una gran importancia a la competición. Aunque trascendencia e importancia podrían no ser sinónimos. No todas las selecciones han hecho el mismo uso de la cláusula que permite convocar a tres jugadores mayores que los nacidos a partir del 1 de enero de 1989. Si España ha llamado a tres chicos de 1988 que el año pasado participaron en el Europeo Sub-21 que dio la clasificación a esta cita, Brasil, con nombres como Thiago Silva o Hulk, presenta un citación que bien podría estar íntegramente en el próximo Mundial de fútbol.

La Canarinha nunca ha ganado el oro y la presencia del seleccionador absoluto, Mano Menezes, a la cabeza de la expedición, junto con las críticas que acompañan a la juego de la selección en los últimos tiempos, hacen de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 una cuestión de estado. Abrirán fuego contra Egipto, un equipo aguerrido e incansable pero a mucha distancia del talento de los Neymar, Lucas, Ganso y Óscar. Brasil es claro favorito por el desequilibrio de sus figuras. Las dudas están en su identidad como equipo, algo que también sienten sus propios futbolistas.

Todo lo contrario de lo que sucede con Uruguay, que solo se asemeja a Brasil en que Tavárez, su técnico en la absoluta, también dirigirá a los olímpicos. Además, el haber echado mano de Luis Suárez y Cavani, a día de hoy, dos de los sudamericanos más competitivos de todos aquellos que juegan en Europa, habla de importancia que los charrúas le dan a unos juegos a los solo han acudido en dos ocasiones anteriormente. Digamos que en 1924 y 1928 Uruguay vivió su edad de oro en fútbol, se aprestaban a ganar su primer Mundial y se hicieron en esas dos citas olímpicas con el metal más preciado. Hoy llegan de jugar las semifinales de un Mundial, de ganar la última Copa América y con las ideas muy claras de cómo quieren jugar. Llegan con muchas menos dudas que sus vecinos, incluso reconociendo sus limitaciones.

España es el equipo de moda. Ya deja de ser noticia, porque sus mejores éxitos se acumulan repetidamente en el corto periodo de cuatro años. Pero, realmente, queda muy lejos el primer logro español como selección. Fue la selección olímpica que viajó a Amberes en 1920 la que se hizo con la medalla de plata, en un torneo con muchas complicaciones en su desarrollo. Hoy la realidad es muy distinta, tanto a la de aquella época como a la que envuelve a la absoluta. Este es un equipo muy joven, con pretensiones, pero que no se eleva en cuanto a jerarquía por encima de algunos de los equipos que también compiten desde hoy. Tampoco son las mejores fechas para el futbolista español, que por su preparación debiera estar un escalón por debajo en cuanto a intensidad. Se trata simplemente de una selección candidata más.

A un nivel similar se encuentra México, uno de los equipos más talentosos del torneo. Porque la juventud es uno de los rasgos de una escuadra que intenta dominar desde la posesión y que cuenta mimbres reales para ello.

La primera alternativa llega, contradictoriamente, desde la propia isla. Gran Bretaña ha reunido a una serie de jugadores, bastantes con talento o jerarquía, como Ryan Giggs, pero sus opciones pasan por cómo irá creciendo el equipo a lo largo del torneo. Ahora mismo todo son dudas, que se pueden acrecentar ante su primer rival, Senegal, seguramente el equipo más físico del torneo, que además cuenta con alguna perla como Mané Sadio.

Los dos gigantes asiáticos, Japón y Corea, son otros contrincantes a tener en cuenta y que pueden tener opciones de progresar en la competición. Park, por el lado coreano, y el nipón Otsu hablan de nivel de dos equipos que cuentan con algunas buenas promesas y esa velocidad de la que tanto temen sus rivales. España podrá comprobarlo en unas horas.

Llegan días de pequeño Mundial; torneo de ensayos a mayor o menor escala. Una cita ineludible para lo aficionados del balón porque, al final, la gloria espera como en cualquier gran competición. Y lo más importante, el fútbol, un invitado extraño en los Juegos, defiende una vez más su mística en Londres.

 

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