El aullido del tiempo

Wolfmother

Muy de vez en cuando, o yo no sé desde hace cuánto, pero a veces sucede que escuchas algo diferente, al unísono. Con una fuerza descomunal pero aglutinando de forma coordinada un desorden sensacional. No sé dónde leí de ellos, ni como llegué a ellos, pero Mind’s Eye de Wolfmother me hizo viajar en el tiempo con la certeza de que estaba aquí. Cuando oímos algo bueno solemos ser críticos, buscamos la trampa, como observando el truco de un mago. Al escucharlos por primera vez sonaba a algo muy bueno, la batería (Myles Hescket) puede llegar a tener el mismo dinamismo que, y no pido perdón, Keith Moon, y la fuerza. Artillería y ritmo. Por eso, cuando muchos para criticar el debut de estos australianos viajan a los setenta para ver similitudes con Page, Plant y compañía, uno piensa que esos escépticos no se han mirado bien los apuntes y lo más parecido con aquella época está en los bombos.


La voz del líder y guitarra del grupo Andrew Stockdale es aguda, jugando al borde del chirrido como siempre han intentado las grandes bandas que han tenido la capacidad de subirse a esa potencia. Pero a la vez, también tiene la gracia e ironía de cualquier voz de crío callejero de hoy. Una parte de la firmeza de su primer álbum está en la mezcla de estilos en la interpretación.

El trío lo completa Chris Ross, también hay doble faena para él, pues lleva el paso del bajo y además le pone melodía a tanto bullicio con un teclado setentero. Toque perfecto que seguro que necesitaban.

Doce cortes forman este trabajo debut, en el que hay productos muy variados. Mezcla de melodías más cercanas al metal californiano de los noventa, pop punk y punk rock, con ciertos aires setenteros, tal vez por amor a esas legendarias bandas o porque son capaces de una grandeza similar. La incógnita se desvelará en futuros trabajos. Más allá de la obra maestra conseguida con Mind’s Eye, o de la nominada para los Grammys Woman, el álbum llega rozar la cúspide con temas como Dimension o White Unicorn.

Un paisaje casi seco, de grandes llanuras siempre con montañas escarpadas, al fondo, perdiéndose entre la neblina. Su música tiene espíritu y evoca escenarios como esos. A posteriori, viendo ya uno de sus vídeos rodados para el sigle Mind’s Eye, todo concuerda. En un lugar como ese viven los lobos y su aullido es un eco palpable en un paisaje tan inmenso y silencioso. Ellos, como muchos antes quisieron ser y fueron, son la madre del lobo.

01
ene 2007
SECCIÓN Música
COMENTARIOS 1 comentario
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Un comentario a El aullido del tiempo

  1. Kike says:

    Ya me he bajado un par de canciones y suenan de PM.

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