El fallo esencial

de las cuevas[1]

Desde que la memoria se pierde, el Atlético de Madrid ha sido un equipo rodeado de extrañas situaciones casi nunca enmarcadas por el éxito deportivo. La semana pasada, el diario As publicaba una interesante entrevista a Fernando García Abásolo, que es el tercer máximo accionista del club y que hace unos días dimitió de la Comisión Ejecutiva atlética para pasar a hacer oposición. Hablaba de la terrible situación económica del club, de la deuda (que a mí se me escapa por lo estratosférico de las cifras) y de un trato de favor que la familia Gil siempre ha tenido hacia los jugadores, algo que a su vez cuestiona la autoridad de los técnicos en la entidad.

Esto no es algo que parezca extraño, simplemente viene a refrendar lo que muchos se imaginaban y que explica la indolencia que muchas veces han mostrado sus jugadores en el campo. Exactamente, Abásolo decía en el rotativo madrileño “que si el jugador sabe que tiene hilo directo con alguien superior al entrenador o director deportivo, cuando tenga un problema recurrirá a él. Si juega o no juega, si es capitán o no… y eso desautoriza a los técnicos”. Posiblemente esa sea la principal razón por la que los aficionados no deberían hacerse demasiadas ilusiones, y por lo que las expectativas son cada vez menos.

Algo que debe ser especialmente frustrante es ver como cada año jugadores que en el curso anterior pertenecían a tu entidad, y pasaron desapercibidos, deleitan a aficiones rivales. Los últimos casos son Jurado y Reyes, que han vuelto después de hacer campañas más que interesantes en Mallorca y Benfica, o el de Miguel de la Cuevas (Alicante, 19/6/1986), al que ahora le ha tocado salir y que está siendo una de las revelaciones del campeonato. Los dos andaluces no están siendo ni mucho menos destacados, pero, ¿quién lo está siendo en este Atlético? Mientras el año pasado eran prácticamente los jugadores franquicia de sus clubes, esta temporada están siendo, cada uno a su manera, anodinos. Pero el caso más visual está siendo este año el de Miguel de las Cuevas.

El media punta alicantino está demostrando todo lo que se le presuponía, solo necesitaba una lanzadera óptima, un lugar donde la exigencia le obligara a sacar todo su fútbol. Se trata de un enganche de recorrido, potencia y una precisa pierna derecha, una pieza interesante ante otros medios en auge, con el centro de gravedad más bajo (Iniesta, Silva, Mata, Jurado…).

El caso de las Cuevas es uno más, como en su día lo fue, por ejemplo, Valerón. Los aficionados, mientras, siguen viendo pasar jugadores sin comprender qué es lo que sucede misteriosamente con ellos. Abásolo lo tiene claro, “el club falla en lo más importante de un club de fútbol, que es el fútbol. Aquí fallamos siempre o casi siempre. Habría que cambiar todo el modelo deportivo”. El Atlético es un caso aparte. El club es sociedad anónima y al final sus dueños seguirán haciendo lo que les plazca, pero ¿cuántos clubes siguen fallando simplemente en lo que son?

19
oct 2009
SECCIÓN Deportes
COMENTARIOS 1 comentario

Un comentario a El fallo esencial

  1. Fidel says:

    El atletico es más de lo mismo, no nos vale ningún entrenador, no nos vale ningún jugador, estos se ponen la camiseta del atleti y se olvidan de jugar, y así año tras año … Es lo que nos queda con los Gil por bandera.
    A ningún jeque le gustaria un club como el nuestro?

    P.D. tampoco es que la temporada de reyes en el benfica fuera la ostia http://soy.bluebbva.com/2009/01/quique-raja-de-reyes-y-de-balboa.asp

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