El perfil del futbolista modesto

La procedencia marca de forma ineludible la percepción que se tiene de alguien. Para los jugadores, la manida expresión “progresión” dicta la atención y la expectación con la que se les va a observar. Sobra decir que cuando debuta un canterano del Barça la mente viaja hacia la parte con más carga emotiva del juego y lo colocamos en la pasarela de los futbolistas con las mejores cualidades que subjetivamente le queramos dotar.

Pero ese insigne nombramiento no siempre es herencia de la lógica, y todos los que lo merecen no lo reciben a tiempo.

En Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) también se fabrican peloteros. No los decoran con frases evocadoras y lapidarias, pero entienden que de allí puede salir un futbolista. Y ese es uno de los innumerables ejemplos en los que uno se basa para sentenciar que el juego no es propiedad de nadie.

Pedro Ríos (Jerez de la Frontera, 12/12/1981) era la temporada pasada unos de los más claros suplentes del Getafe. Tradicionalemente ha ocuapdo la posición para la que también se había adquirido al murciano Pedro León. Las cualidades y el cartel del actual jugador blanco daban, para el público, pocas opciones a un futbolista en plena madurez y con un recorrido en el fútbol lejos de las pasarelas.

Pero los profesionales del Getafe tenían una opinón más práctica de la situación. Saben de las cualidades del jerezano, pero ante la duda, mejor contentar la opinión ya creada en el gran público. Un problema menos.

Y ahora una práctica solución. Ríos cuenta con una condición física ideal para este deporte (1’75, 72 kg) y con una respetable técnica, que ha ido moldeando después de un largo recorrido. Se trata del típico futbolista del que se enamoran los técnicos por la evolución que se le vislumbra, y que ya vio Carlos Orúe (Jerez de la Frontera, 9/3/1952) cuando lo seguía en el Atlético Sanluqueño. Tiene movilidad, intuición para llegar a los espacios, puede conducir y jugar al primer toque… Y sobre todo transmite una gran pasión y dedicación por el juego.

A sus casi 29 años ha alcanzado el cenit. Viéndolo en las últimas jornadas, representa como pocos el ideal de futbolista de origen modesto que se hace con un legítimo lugar en la elite. Ha hecho cuatro goles en las útlimos tres partidos de su equipo y se ha convertido en la bandera del resurgimiento de los de Míchel. No sabemos exáctamente lo que pasa hoy por la cabeza del técnico madrileño, pero si Pedro León era lo más parecido a su reflejo como jugador, Ríos podría ser lo que muchos entrenadores hubieran querido de él. Y el abrazo que éste le dio tras marcar en el Pizjuán, fue la simbólica unión de lo que tenemos y lo que podemos dar.

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