El Trinche y el silencio

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Las ansias por obtener un poquito del Trinche (Rosario, 20/4/1949) siempre estuvieron latentes en los hinchas jóvenes, aunque nostálgicos, de Central Córdoba. Una tenue llama alentada también en aquellos aficionados casi eruditos del fútbol argentino, algunos periodistas de largo recorrido devenidos en coleccionistas que guardan con recelo cualquier avance en el progreso de su archivo. Una búsqueda dispar; la indagación de dos formas de mostrar una pasión.

Una fábula

Tomás Felipe Carlovich (el Trinche, desde no se sabe cuándo) es el misterio necesario en cualquier disciplina que arrastre tal seguimiento. Un privilegiado y dechado de facultades del que se guardan, en lo material, un puñado de fotos y del que se ha publicitado un recorte de zurda hacia adentro y ahora un insinuante toque en mitad de campo. Lo cierto es que la búsqueda también se ha intensificado desde que el programa de Canal Plus, Informe Robinson, decidiera cruzar el charco de la mano de su redactor Raúl Román para mostrar, quizás, una de las más hermosa fábulas del juego. En una de las más puras demostraciones de apego a una pasión, en un acompasado chorreo de nostalgia y testimonios.

A este lado, la presentación del documental hace casi dos años pudo suponer un cierto amanecer de inquietudes. Al otro lado, el incentivo también necesario. En una de las cuentas de Youtube donde se puede disfrutar de La Leyenda del Trinche se aumenta semana a semana el número de comentarios de aficionados, la mayoría rosarinos, que fueron privilegiados testigos de un talento sin igual, o de jóvenes que lamentan periódicamente el haber sido solamente oyentes del anecdotario de sus progenitores.

La reproducción cuidada con otros matices del lenguaje audiovisual supuso ciertamente la afirmación sobre algo que habían vivido con sus propios ojos o que forma parte de la herencia de lo entrañable. “A veces tienen que venir de otros sitios para recordarnos las cosas buenas que tenemos”. Un aficionado del club de Rosario que alumbró las mejores tardes de Carlovich, Pablo Franchini, afirmaba en ese recurrente servidor de imágenes de la red que vivió “sus últimos años de jugador jugando para mi Central Córdoba de Rosario. Los partidos de ascenso contra Excursionistas, Comunicaciones y las finales con Almagro. No hay palabras de elogio que no hayan dicho los protagonistas del vídeo: displicencia, magia, habilidad, desinterés por el dinero y la fama. Simplemente un crack.”

También en Youtube, Emiliano Acosta relataba emocionado que “el tío de mi novia lo vio jugar con Central Córdoba acá en General Rodríguez, contra Alem (Club Deportivo y Mutual Leandro N. Alem). La descosió. Dice que fue de lo mejor que vio en una cancha. Y eso que el tío de mi novia iba a ver varios partidos de Primera los fines de semana. Siendo hincha de Boca, no solo iba a la Bombonera, sino que a veces iba ver al River de Ermindo Onega, a Independiente, Racing,…”.

El esmerado montaje de Raúl Román y Edgar Delgado agitó indudablemente la nostalgia de los testigos directos, así como las ansias de más de los jóvenes herederos de las hazañas de la leyenda. Mientras, los doctos buscadores podrían haber encontrado su maná, siempre trabajando en silencio.

“El Gringo” lo vio pasar

El diario deportivo Olé publicó hace unos meses un artículo titulado La Gambeta del Trinche. Un documento impulsado por Adrián Piedrabuena, periodista y editor del prestigioso diario argentino. Piedrabuena es rosarino. Y para mayor “confabulación” es seguidor de Central Córdoba y trinchista como el que más. En dicho artículo se recogía el breve fragmento de una comedia argentina (Se acabó el curro) de 1983 en donde se ve al genio realizando un recorte demasiado premeditado a la figura del equipo rival aquella tarde, el exsevillista y gran goleador Héctor “El Gringo” Scotta.

El director de aquella película, Carlos Galettini, registró imágenes de un Deportivo Armenio – Central Córdoba de la segunda división argentina como recursos para su trabajo. Galettini, hoy con 75 años, seleccionó entre ellas el ahora famoso regate de un Carlovich que aquel día vestía la diez del Charrúa (así se conoce también al conjunto rosarino). Como suele hacerse habitualmente, los realizadores capturan una gran cantidad de recursos para luego seleccionar lo mejor para su documento final. Seguramente muchos jóvenes hinchas del club ansían que todavía existan esas imágenes y que en ellas el prodigio aparezca mostrando más retazos de su arte.

Pero esa incógnita inicial terminó envolviéndose también en el silencio. Como si todos aquellos que parecieran públicamente querer rastrear en busca de más huellas reales del ídolo se vieran persuadidos a desistir. O como si encontrarse con todo el catálogo de golpe y porrazo supusiera el fin de una búsqueda que tiene el verdadero encanto en sí misma. Para los pocos deseosos que no ocultan las esperanzas de ir avanzando en la tarea, otra fecha estaba señalada en 1983.

“El partido de la tele”

Para ese círculo, el encuentro de aquel 29 de mayo ha pasado a denominarse “El partido de la tele”. Era la decimoquinta jornada de la Primera B y se disputó en el viejo Juan Pasquale. Domingo por la mañana y Central Córdoba de visitante en el verde de Defensores de Belgrano. Después de la coincidencia de diversos testimonios, aficionados ilustres del club, como Piedrabuena y también el estadista y responsable de prensa de los rosarinos, Julio Rodríguez, confirmaron a través de diferentes medios y las redes sociales que aquel partido fue retransmitido por la Televisión Pública Argentina, el popularmente conocido Canal 7. Así que alguien podía tener una copia del mismo. Como es lógico, es de pensar que en el archivo de la cadena estatal también pudiese estar documentado e incluso digitalizado.

Tan solo unos meses después de que los coleccionistas del blog Rarodvd.blogspot.com subieran a la red las imágenes de Se acabó el Curro, otro periodista argentino, Eduardo Bolaños (Fox Sports), poseedor de otro blog con clara tendencia vintage, Lasimagenesretro.wordpress.com, se destapó con la subida a su canal de Youtube de un resumen del encuentro ansiado por todos esos nostálgicos. El documento es un viaje al pasado que con las voces de los míticos Mauro Viale y Enrique Macaya Márquez rasga la fibra sensible del aficionado más melancólico.

Son algo menos de tres minutos de montaje con la narración en directo de los veteranos locutores y los cortes de la edición para mostrar tan solo las jugadas de los goles, aunque ese no debió ser un gran día para Central Córdoba, y tampoco debió ser la mejor actuación de Carlovich. Defensores superó a los rosarinos con dos tantos de Juan Carlos Aguirre, en dos contras, y uno de Manuel Pereyra. El descuento para los charrúas fue obra de Víctor Acuña. ¿Y que hay del Trinche?

Después de dar un vistazo rápido al vídeo puede que más de uno no se haya cerciorado de la presencia del prodigio en alguno de los planos. Lo cierto es que Carlovich se nos presenta desde el inicio con una carrera elegante, eso sí, sin balón. Con el cuerpo erguido, acompañando el repligue de su equipo ante lo que será el primer tanto de Aguirre, el rosarino corre en paralelo a la jugada en dirección al vértice del área grande, a la izquierda de su portería, defendida por Eduardo Quinto Pagés. Se le puede distinguir por la melena que acostumbraba a llevar en aquella época y por el brazalete de capitán.

La pelota solo alcanza su zurda unos segundos después. Cuando finaliza la repetición del primer gol, con la clásica descripción del tanto por parte de Macaya Márquez, la imagen vuelve al directo con un cuadrado que se abre desde el centro hasta ocupar toda la imagen. Es entonces cuando a la derecha se puede percibir al Trinche en el suelo, tal vez derribado por un rival. Seguidamente, pasadas solo unas décimas, el árbitro para el juego por unas manos de un jugador de Defensores. Central Córdoba, con premura por el resultado adverso, saca la infracción que tras dos toques llega a los pies de un reincorporado Carlovich, en la misma línea medular. El único gesto que se recoge, por supuesto de zurda, es un recorte hacia adentro para esquivar a un compañero y poder darle salida al juego. Justo en ese punto llega otro corte en la edición del vídeo que enlaza con el segundo gol del partido. El Trinche no vuelve a aparecer, por lo menos no de una manera identificable o clara.

Seguramente estamos ante una selección de las jugadas clave del encuentro que se emitió a la finalización del mismo, o en el clásico programa de domingo que aglutina los diferentes resúmenes de la jornada liguera. Ante la duda de si pudiese ser un montaje del partido completo realizado por el propio poseedor del documento, Eduardo Bolaños aseguró a este medio que solo tiene el resumen del mismo. Sin duda este encuentro de la Primera B tiene ese condimento emotivo para los hinchas de Defensores y los de Central Córdoba, pero el valor histórico evidente, a día de hoy, es que estamos ante el único encuentro oficial del que hay constancia que la televisión retransmitió en directo, con Tomás Felipe Carlovich en el campo.

El resumen que se puede visionar en Youtube cuenta con menos de 700 visitas. Los trinchistas más acérrimos, algunos periodistas o coleccionistas anónimos, forman parte de la muestra. Sin embargo, en los comentarios y las cuentas de los mismos en las diferentes redes sociales no aparece ninguna demostración de entusiasmo por la aparición del documento. Un extraño mutismo se transmite con ese vacío de reacciones, teniendo en cuenta que entre la confirmación de que alguien posee un resumen a tener el partido íntegro no hay tanta diferencia. El silencio que marca la búsqueda parece la doctrina de unos rastreadores que si deciden pronunciarse es para asegurar que no han avanzado un ápice en la misma. Una situación que recuerda, entendiéndolo como algo metafórico, a las carreras de los legendarios exploradores o alpinistas de comienzos del siglo XX, en las que el descubrimiento de una nueva vía se guardaba como el auténtico maná.

El Trinche en las palabras

La gente, a lo largo de los tiempos, ha acumulado cosas y cosas. Muchas de ellas sin un valor aparente en el momento. Objetos que acabaron en las manos de algún descendiente directo que realmente no tenía ningún apego especial por aquello que registraba su progenitor o algún otro allegado. Quién sabe. En ese rincón, que realmente es un agujero infinito, se encuentra todo el catálogo de Carlovich. Un archivo que, pase lo que pase, solo aparecerá a cuenta gotas en los próximos tiempos. Y que a día de hoy, ya sea más o menos completo, no es fácil augurar que vaya a superar las palabras que le siguen dedicando todos aquellos que fueron privilegiados testigos de su singular clase.

 “¡Trinche sos mi vida!”.  “¡Trinche sos lo mejor que me paso en la vida!”. “Te llevo acá en mi corazón”  señalándose con golpes en el pecho.

Alejandra Mazzitelli, redactora de la interesante revista digital Nuestrotaller.com.ar, plasmó con su buena pluma uno de los últimos homenajes dedicados al genio rosarino. Titulado La parábola del Trinche, el evento tuvo lugar el pasado mes de mayo en la ciudad a orillas del Paraná, y contó como maestro de ceremonias con el prestigioso periodista local Carlos del Frade. El legado de Carlovich en Central Córdoba fue la excusa para exponer el contexto de una época de bonanza del club a la sombra de los otros dos gigantes de la ciudad, Central y Newell’ s, relacionándolo con otros aspectos sociales, más o menos ásperos, que rodeaban al fútbol de la época. Una cuidada ponencia que eclosionó cuando el público tomó la palabra, según Mazzitelli.

El público pasó a ser protagonista, dueño de la escena, tomaron el micrófono y hablaron, se hablaron desde lo más profundo de sus recuerdos, de sus sentimientos, de sus entrañas. Hablaron del Trinche para poder hablar de sí mismos, de sus historias de vida infantil y juvenil, de lo que fue y de lo que pudo haber sido. De la historia real que recuerdan y de la ficticia que se parece tanto o más a la real.

El homenaje que esos hombres le hicieron al Trinche y a su ser mismo de Tablada y de Central Córdoba fue grande, inmenso, increíble. Del eximio jugador CARLOVICH dijeron las cosas más hermosas que un hombre puede decir de otro: que fue más que los mismísimos Pelé, Maradona o  Messi. Que el football era en ese tiempo  practicado como  juego, un maravilloso ludo que iba de la mano de la creatividad y de la libertad y no un trabajo o un negocio como hoy día lo conocemos.

Palabras que revuelven las emociones de los hijos de esos progenitores. Nada que ver con ese silencio. Historias que alientan permanentemente esa curiosidad, y que es muy difícil que hoy un puñado de frames puedan superar las descripciones sobre el talento de un jugador que se le escapa también a la imaginación.

Foto cabecera: titular de la revista El Gráfico, días después del legendario partido entre la Selección Argentina y una selección de jugadores de Rosario. El Trinche formó de inicio en esta última y cuentan que su primera acción fue un doble sombrero a Miguel Ángel Brindisi. En una buena parte del país, nadie había oído hablar de Carlovich.

2 comentarios a El Trinche y el silencio

  1. Sebastián Paredes says:

    Escribis cada vez mejor. Muy bueno, seguro que ya lo sabés.
    Un abrazo de gol.

  2. jose luis mandarini says:

    por lo que leo y a pesar de haber buscado por todas partes va ha ser imposible encontrar imagenes del trinche jugando para que mi hijo vea que realmente es cierto todo lo que le conte de el ya que yo si tuve la dicha de verlo jugar

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