En el camino

Siempre quise escribir esa frase que escuché alguna vez en un documental histórico, y, claro, referirla a España: “la selección viaja a Sudáfrica con el mejor equipo de su historia”. Aunque aquella frase sirviera para presentar a un equipo que se iba a encontrar en un torneo con otras grandes selecciones. Grandes por sus jugadores, por el juego que destilaban y porque no querían pasar inadvertidas en la ya muy vieja historia de este deporte.

Y hasta hoy, 16 de junio de 2010, día del debut de España, un equipo que anduvo de forma amarga por los diferentes Campeonatos del Mundo, frenado por un dictador (Mussolini), por un árbitro y otras muchas veces por su juego o por alguna de las miles de versiones en que se presenta la mala suerte. Y hasta hoy, el día en que la historia aún no está escrita y en el que a las cuatro de la tarde se presenta un equipo que poco o nada tiene que ver con lo que se han visto en los primeros cinco días de competición en Sudáfrica.

La selección que se presenta hoy en Durban tiene algunos referentes en cuanto a su poderío, algo que se ha ganado a base de decenas de victorias autoritarias. Y en esos referentes no puedo encontrar ninguna selección que se alzara con el entorchado, pero sí hay casos y casos.

Holanda llegó como campeona de Europa en el 90, con la segunda mejor generación de su historia, y se fue en octavos. Francia llegó igual en el 2002 y no pasó de la primera fase (la lesión de Zidane hizo mucho daño).  Dos versiones que nadie quiere para su equipo.

Las otras, insisto, tampoco tienen un final feliz, pero sí alguna de las historias más bonitas de este deporte. Porque Cruyff siempre cuenta allá donde va que todavía le recuerdan por aquel Mundial que no ganó, y por como abrieron los ojos del mundo futbolístico con una nueva manera de entender el juego, plena de iniciativa y movilidad. O Hungría, un país que en lo que al balón se refiere parece que vive en la misma casa y con los mismos muebles que hace 40 años, y  de no limpiarlos se le han quedado, evidentemente, inservibles. Aquel mágico equipo del 54 no tenía rival, y no ganó, pero ha dado para tantas historias…

Y también está el que se quedó a medio camino: Brasil en 1982. Porque ese equipo sirve para separar una época de otra; ahí sí que hubo un antes y un después. Los de Tele Santana pudieron haber formado en cualquier parrilla de favoritos en cualquiera de los anteriores legendarios torneos, todo a base de técnica, movilidad y búsqueda de los espacios para desequilibrar. Su pecado, y el del mundo del fútbol, se quedó ya… en ninguna parte, porque Sarriá no existe. Socrates, Junior, Zico y compañía no se podían imaginar, tras un esfuerzo físico normal como el de cada evento deportivo,  el trauma que ocasionarían a un país y algunas de las consecuencias que posteriormente han guiado el rumbo del deporte.

Hace 28 años de aquello, que fue un punto de inflexión, pero que no provocó la muerte de ese ingenio.

Por diversas circunstancias, y con la influencia indudable de personajes que ya forman parte de la historia antes contada, hoy salta a escena uno de esos equipos. Tenemos antecedentes de todo tipo, y si es porque así sea, a mí no me importaría quedarme a medio camino.

16
jun 2010
SECCIÓN Deportes
COMENTARIOS 1 comentario

Un comentario a En el camino

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