En la toma de Santa Fe

Copa América 2011En la toma de Santa Fe, los proyectiles volaron como si no fueran balones. Los hermanos se retaron en un cara a cara fatídico que se inmortalizó para siempre. No era un lugar cualquiera, el enclave estratégico lo había escogido el caprichoso destino. En la ciudad que Messi ya había sido ferozmente ofendido, Muslera no dejó que esa herida cicatrizara.

En la toma de Santa Fe, Uruguay no permitiría que se dudara de su vena.  Los acontecimientos tenían que sucederse con la sangre sobre la piel, en la ceguera que provoca un combate donde unos sí se saben mover y los otros querrían ser fieles a un orden. En ese caos compositivo, Argentina aceptó el desafío y,  aún divagando en su búsqueda de estilo, sabía que ya no podría volver.

En la toma de Santa Fe, todos sabían que la historia ya estaba escrita. Aunque los hambrientos sitiados eran mayoría y los que venían cruzando el río eran los menos, éstos aprovecharían el circo de codicia para demostrar que su áspera impronta merece, enfrente, una marca de tersa textura que no se arrugue por un tenue soplo de crispación.

17
jul 2011
SECCIÓN Deportes
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