La fuga

La fuga

La televisión es cruel. A veces las buenas ideas y las buenas intenciones no bastan. En España últimamente hemos visto una tendencia que intentaba acercarse a la de las series estadounidenses,  que cada vez tienen menos que envidiar al cine. Se buscan planteamientos novedosos, buenos actores, se gasta más dinero… pero eso no siempre funciona allí y desde luego no siempre funciona aquí.

Esta semana Tele 5 emitió el último capítulo de la primera temporada de La fuga… y el último capítulo de la serie realmente. Para quienes no hayan seguido esta serie, el concepto era similar al de la popular Prison Break: una persona se infiltra en una cárcel para tratar de sacar de allí a un ser querido. La diferencia es que aquí la infiltrada era una mujer (María Valverde) que intentaba salvar a su marido y que llegaba a la cárcel como guardia y no como presa.

Aparte de eso, el punto más o menos original de la serie es que estaba ambientada en un futuro cercano, gobernado de forma totalitaria. El marido de la protagonista, Aitor Luna, era uno de los líderes de un grupo de resistencia contra el gobierno y la cárcel estaba ubicada en una antigua plataforma petrolífera. El proyecto original de la serie, titulado 2055, contaba algo parecido, pero en aquel caso la cárcel se encontraba en la luna.

La audiencia abandonó pronto a la serie, algo a lo que no ayudaron los cambios de parrilla de Tele 5, y al final esta primera temporada será todo lo que se emita. El problema de eso es que La fuga se ha cerrado con un final terriblemente ridículo y poco resolutivo. Un final que imagino que pretendía dejar las cosas muy abiertas e interesantes para una segunda temporada pero lo que realmente logra es dejar al espectador con cara de tonto. Spoilers en el siguiente párrafo.

Al final de La fuga… no hay fuga. Bueno, en parte. Jota, Leo, Greta y Asia, la niña que encuentran en la otra plataforma, son los únicos que consiguen escapar. Isaac, el padre de Asia, se queda atrás y también Dulce. En cuanto a la empalagosa pareja protagonista, Daniel decide volver atrás a buscar a Anna, que había sido retenida por Reverte. Ambos se encuentran en la tubería segundos antes de que explote la bomba instalada por el traidor Rober a instancias de Reverte.

La explosión de la bomba parece matar a Graus y a varios de los guardias, pero Anna y Daniel están bien. Por supuesto, no se explica de ninguna manera por qué la explosión no ha inundado la tubería bajo el mar donde se encuentran todos, aunque sí ha llegado a matarles. Por si esto no fuese suficientemente absurdo, vemos que hay tuberías de propano (lo pone bien clarito) destrozadas en el suelo. ¿De verdad no se les ocurrió algo mejor para terminar la serie?

¿De quién es la culpa aquí? Personalmente creo que de los guionistas que no previeron que sólo se emitiera una temporada. Entiendo la necesidad de alargar el chicle, aunque eso ni siquiera funcionó bien en Prison Break, pero si el argumento de la serie dependiera de mí, me esforzaría en tratar de cerrarla de forma satisfactoria o, como mínimo, digna. Este tipo de errores sólo sirven para que en el futuro la audiencia confíe todavía menos en proyectos españoles medianamente interesantes.

08
abr 2012
SECCIÓN Cine y TV
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