Gracias Cracks

A Zidane y Francescoli les han rebautizado como padrinos de un reality televisivo que, visto lo visto, contó con una audiencia razonable. A modo del ya habitual concurso del que sólo podía salir un ganador, pequeñas cápsulas de varios minutos compuestas de escenas dramáticas perfectamente seleccionadas enganchaban cada semana a algún seguidor más con el añadido de un telón de fondo que es fácil de vender: la vida diaria de un equipo de fútbol formado por jóvenes promesas.

En la edición de 2010, chicos de diferentes países (en su mayoría españoles o latinoamericanos) compartieron vivencias con el objetivo (siendo bien pensados) de alcanzar su sueño de ser futbolistas, y el premio era suculento: hacer la pretemporada con el primer equipo del Atlético de Madrid. Y sí, si se hiciera una encuesta sobre la credibilidad de lo planteado, las dudas, seguramente, vencerían a las certezas, pero Cracks TV arrancará su segunda edición en pocas semanas.

Ir de víctima

Es posible que no sea el momento ni la mejor época para dar lástima. Cada uno ya sabe donde se mete, y cuando se roza la veintena hay que tener claros los cauces para llegar al lugar que se pretende. E incluso en el mundo del fútbol, con el supuesto desorden permanente que los medios pretenden demostrar, los pasos a dar están claros.

Toda la geografía mundial está plagada de clubes que ofrecen escuelas de formación para los más jóvenes y que facilitan la progresión para aquellos que son más válidos. Además, los equipos punteros tienen ojeadores que captan a los jóvenes valores, aunque estén mostrando sus habilidades en el campo más recóndito.  El camino a la gloria ya está marcado. Saltárselo sin la certeza de tener las condiciones para una empresa mayor puede ocasionar decepciones que nos podríamos haber ahorrado.

Iván Ruiz es un buen futbolista

En la primera edición de Cracks TV, un gaditano de Los Barrios, Iván Ruiz, salió vencedor. Había llegado a jugar en la cantera del Cádiz y en los últimos tiempos formaba parte de una plantilla de Tercera División. No carecía de cualidades: buen sentido del juego, buena presencia en el campo y un decente toque de diestra. Tal vez, la mayor diferencia que mostraba respecto al resto de compañeros del concurso televisivo era la pausa.

Y hay que ser sólo un poco observador para apreciar. Pasadas las primera jornadas de concurso, donde los jóvenes contaban con preparadores especializados para alcanzar un tono físico óptimo, llegaban los partidos que semana tras semana iban a eliminar a los concursantes hasta que sólo quedara el vencedor. Y cuando rueda la pelota, y hay honestidad por parte de los contendientes, el algodón no engaña.

De pasar de un favorito a otro, semana tras semana, Ruiz fue elegido por sus virtudes vencedor absoluto. ¿O vencedor sin galardon? No, no hubo pretemporada con los de Quique Sánchez Flores, ni siquiera amistosos con el filial. Al joven gaditano se le perdió el rastro y perdió un año de formación eficiente por un sueño lícito que no tiene nada que ver con las vías para alcanzarlos que fabrican los que los ofrecen a cualquier precio.

Gracias a Cracks TV

La tecnología puesta al servicio de la audiencia. Jugar con un micrófono pegado a la boca no debe ser lo más cómodo, y más si ves que la pelota viaja de un lado a otro sin que durante un buen rato puedas olerla. En los primeros días de mayo de 2010, el equipo Blue (el de los concursantes) se enfrentaba al Atletico de Madrid C, un conjunto de jóvenes que desde su club no son vistos como los alumnos más aventajados, hasta ese momento.

Gracias a las facilidades dadas a la audiencia por la productora del programa, en una conocida página de internet se pudo ver este partido en su totalidad. Y aunque los obstáculos en forma de dispositivos electrónicos que debían transportar los muchachos del concurso nos trasladaban con sus gritos e indicaciones al mismo terreno de juego, también podían ser distracción para lo que de verdad debería importar.

Y ese día Noguera parecía una enciclopedia de fútbol, al lado de sus 21 acompañantes de tapete. El ritmo que un equipo que compite en un torneo oficial a nivel nacional puede exigir a un grupo de chicos con buenas maneras, pero carentes de ese hábito, convierte la evidencia en sentencia. Y ante esa previsible crueldad, Cracks TV llevó a cabo unos de los mayores servicios sociales que los medios pueden hacer por la audiencia futbolística: dar a conocer a un jugador.

Alberto Noguera Ripoll (24/9/1989), como la mayoría de los concursantes del programa, sintió un día que poseía más fútbol del que su situación (competía en fútbol sala) realmente decía. Para cambiarla inició un periplo de pasos cortos por el fútbol modesto de Madrid. Los primeros los dio en los juveniles del Getafe, para luego, y podría parecer un paso atrás, recalar en el San Sebastián de los Reyes. Sus actuaciones, con un control del balón y sentido de la profundidad excelentes, no pasaron desapercibidas para la secretaría técnica del Atlético de Madrid.

Mientras Iván Ruiz no tuvo la oportunidad de jugar con el filial rojiblanco, la caprichosa casualidad hizo que sí coincidiera con Noguera en algún entrenamiento, que había pasado del C al B en el verano de 2010. Aunque tampoco las cosas serían fáciles para el  madrileño. Su técnico, Antonio Rivas, no se decidía a apostar por un jugador con unas dotes evidentes de jerarquía con la pelota.

El Atlético de Madrid B, del Grupo I de la Segunda B, ha sufrido y coqueteado durante meses con el descenso. Pero el día que Ribas decidió darle la titularidad a Noguera, el equipo cambió de cara y dotó de mayor solvencia a las posesiones de pelota. El centrocampista tiene una intuición especial para solucionar las acciones con el balón.

Casi siempre llega antes que el contrario a las disputas por el esférico, gracias a ese control antes mencionado. Es preciso en la asociación en corto y lee fácilmente las necesidades del juego respecto a la colocación de los rivales. Y es decisivo porque puede solucionar acciones de forma individual o con un pase vertical.

Y no todo son virtudes notables, porque no es un jugador de gran carrera, pero la mayoría de los grandes jugadores en su posición no fueron dechados de velocidad o explosividad. El mismo Francescoli destacó más por su remate o elegancia, o Zidane por su elegancia y pausa. En el fútbol la velocidad es relativa y los pasos a dar, con la experiencia de jugadores legendarios y grandes épocas, no debieran diferir de unos tiempos pasados a otros que están por llegar. Noguera fue bautizado por primera y única vez el pasado domingo en Primera División, jugó 8 minutos y dejó algún detalle de lo mucho que podrá aportar. No habrá segunda edición, es un camino que de una forma u otra se irá recorriendo.

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