Hasta luego Sergio; hola Ibai

Sergio Canales cae mal a poca gente, y tal vez sea porque son muchos más los que lo ven que los que le conocen. Dicen que es un buen chico, pero su juego es el que desprende ese aroma que hace que el televidente se siente a gusto a disfrutar del partido. Porque acababa de volver tras esa rotura y lo hacía con esas hechuras que habían empezado a enamorar a los aficionados del Valencia antes de su primera lesión. Con su elegante zurda, en esa conducción que busca siempre la profundización, se amalgama la frescura de un estilo que sin él no confluiría de esa manera.

Ayer, cuando su equipo quería remontar a su modo, giró y volvió a sentir lo mismo. Un dolor de futbolista que concretó una doble puñalada para el aficionado de un club que se siente grande y ansía para sí mismo el aroma que destila Canales. Con él en camilla se marcharon las esperanzas en conseguir un título, para un equipo que todavía lucha por la tercera plaza, y con su estilo: una estampa totalmente acorde a la de su fútbol. Se esfumaron los retos cercanos y los irrepetibles, como son unos Juegos Olímpicos. Porque este verano la pelota tenía que pasar por sus pies en el Reino Unido, y solo habían hecho falta un par de semanas para saberlo. Ese fue el pálpito que dejó la noche en que se supo que dos equipo españoles jugarán la Final de la Europa League.

Entre latido y latido se nos quedaron otras cosas, buenas pero sin el sabor que tocaba. Fernando Llorente dio una de las mayores exhibiciones en su carrera, a base de controles y asistencias irrepetibles, y el gol que dio el triunfo del Athletic de Bilbao frente al Sporting de Portugal. Pero un actor, fuera del guión para los principales, se alumbró a sí mismo.

Al comienzo de la temporada pasada, Ibai Gómez era sólo -en lenguaje técnico es tanto…- un producto de la labor de rastreo de la pirámide que dominó en su cúspide Joaquín Caparrós. Empezó en el filial y cuando al fin el técnico sevillano decidió llamarle para el cometido que el fútbol le tenía previsto, la rodilla fue otra vez la caprichosa administradora de las ansias de los jóvenes talentos. Volvió, como vuelven muchos, y llegó Bielsa, que siempre lo tuvo como uno de sus primeros recambios.

Cuando la temporada se insinuaba seria para el Athlétic, Ibai Gómez fue adquiriendo galones y ayer, en el encuentro clave, y debido a la baja de De Marcos por sanción, ocupó la banda izquierda y fue originador de buena parte del peligro de los locales. El suyo es un empaque diferente al de Canales, menos ágil pero más poderoso. Es del año 90, un año menor que el cántabro, pero seleccionable para la Sub-21. Y tiene buen pie, tanto para golpear como para pasar -su gesto, antes tirar el latigazo que aprovecha Llorente en el tercer gol, es poco convencional y de mucha habilidad-. En su caso, su arma mejor calibrada es la diestra.

La desazón de no poder disfrutar por unos meses a un jugador especial, para un simple espectador, solo se compensa con buen fútbol. Canales se lamentará y disfrutará también de un menú cargado, a la espera de volver a juntarse con los compañeros que hoy le han llenado de mensajes de ánimo. Toca recuperarse pacientemente. Cuando vuelva, no será tiempo de urgencias en la concreción de los títulos en juego. Y para un futbolista como él, la aparición de otros talentos coetáneos solo puede suponer un acicate para verse de nuevo, más cómodo y disfrutando, en ese estilo donde él tiene tanto todavía que decir.

3 comentarios a Hasta luego Sergio; hola Ibai

  1. Kike says:

    Maldita sea, pobre chaval. Lo peor, Juegos aparte, es q se pierde los 2 primeros meses d competición d la 2012/13, hablamos d una docena d partidos q son clave. :'(

  2. Una auténtica pena lo de Canales. Dos lesiones tan graves en tan poco tiempo pueden ser algo imposible de superar. Esperemos que no sea así y que tenga un futuro brillante por delante.

  3. JoseJavier says:

    Lo peor de todo esto que le está pasando es la depresión en la que se ven sumidos muchos deportistas ante situaciones de este tipo. Realmente se hace todo muy cuesta arriba y la recaída constante suele desesperar y desesperanzar a partes iguales.

    Sólo espero que se cure pronto y vuelva a ser lo que era.

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