[Impresiones] Soul Calibur V

Soul Calibur V

Antes, cuando salía un nuevo Soul Calibur, servidor perdía el culo para comprarlo. Sin embargo, han pasado ya seis meses desde que se puso a la venta Soul Calibur V y hasta hace unos días no me había preocupado por él. No es que el juego no me llamase, pero tampoco tenía ninguna prisa especial por jugarlo. Al final lo he comprado cuando el precio me ha parecido adecuado al tiempo que le iba a poder dedicar.

Durante la promoción, esta sexta entrega de la saga se había vendido como una nueva era, un punto y aparte, un cambio generacional… Ni de coña. Los 17 años que en teoría han pasado respecto a Soul Calibur son una broma. Los Mitsurugi, Voldo, Nightmare, Maxi, Raphael, Siegfried, Ivy, Yoshimitsu, Cervantes, Hilde, Taki, Algol, Astaroth y Lizardman están como estaban en la entrega de hace cuatro años y los nuevos no tienen el carisma que tenían los personajes a los que sustituyen. Peor todavía, hemos perdido por el camino un par de estilos de combate que personalmente me gustaban mucho: el de Talim y el de Yunsung/Hwang.

Al final el plantel de personajes es prácticamente el mismo de las últimas entregas. Se han cargado a Taki, pero tenemos a Natsu, su clon; se han cargado a Kilik (bueno, en realidad no), pero tenemos a Xiba; ya no está Xianghua, pero está su hija, Leixia; ya no tenemos a Sophitia y Cassandra, pero sí Patroklos y Pyrrha… Los dos personajes realmente nuevos que se incorporan al juego no encajan muy bien en él. Por una parte tenemos a Z.W.E.I., con un diseño demasiado moderno, un nombre estúpido y un estilo de lucha que usa una espada con tres empuñaduras y al que acompaña una especie de espectro lobo. Por la otra, a Viola, una chica que lucha con una bola de cristal. A estos dos tenemos que sumar a Ezio Auditore, el protagonista de Assassin’s Creed II y sus secuelas ques curiosamente lo más interesante del juego.

El argumento de esta nueva entrega gira en torno a Patroklos y Pyrrha, los hijos de Sophitia. Patroklos recorre Europa buscando a su hermana primero y después intentando salvarla de la influencia de Soul Edge, que la ha convertido en un ser monstruoso al estilo Nightmare. Esto lo viviremos en primera persona en el modo historia, muy corto, muy poco interesante y muy poco rejugable. Del resto de personajes, tanto nuevos como antiguos, esta vez no nos contarán nada.

Soul Calibur V

El modo arcade también repetirá, igual que el modo entrenamiento, el modo versus y distintas modalidades online que, sinceramente, todavía no he tocado. A estos se suman el modo Almas Legendarias, donde luchamos sucesivamente contra varios personajes en un nivel de dificultad increíblemente difícil y el modo combate rápido, donde iremos eligiendo enemigos en función de su nivel para ir ganando títulos y experiencia. Esa experiencia, por cierto, nos la irán dando con cada combate en función de lo bien que lo hagamos y servirá para subir de nivel. Con cada subida nos irán dando recompensas, como nuevos personajes y objetos para el modo de creación.

Ese modo de creación vuelve a ser la polla, como ya lo era en Soul Calibur IV. De nuevo podemos básicamente hacer lo que queramos. Esta vez incluso podemos decorar la ropa y la piel de nuestros personajes con distintos diseños, cicatrices y pinturas, así como aplicar y modificar estampados a la ropa. Sin embargo, es muy molesto que los objetos se desbloqueen tan poco a poco. En la anterior entrega éramos nosotros los que decidíamos qué nos apetecía comprar. Esta vez, sin embargo, nos lo van dando en orden y para cada subida de nivel hay que combatir mucho. Es pesadísimo.

En cuanto a las mecánicas de combate en sí, aquí sí tenemos novedades y personalmente me gustan. El sistema de ataques especiales ahora funciona de forma parecida a la de Street Fighter IV, con una barra que se rellena una o dos veces y que nos permite ejecutar un golpe especial (llamado Filo Crítico) que viene acompañado de una breve cinemática. No es un golpe imparable o imposible de esquivar, pero hace mucha pupa al contrario. También tenemos el Filo Valiente, que potencia ataques especiales a costa de vaciar la barra. Además de estas novedades, se nota que se ha hecho un esfuerzo por acelerar la jugabilidad, algo que se pedía desde la pasada generación. Todo muy bien por esta parte.

Soul Calibur V

Igual de bien está todo el aspecto técnico del juego. Los modelados son una pasada, los escenarios tienen más elementos que nunca (y van cambiando a medida que jugamos), el sonido acompaña a la perfección… Se agradece también que estéticamente haya intentado que los personajes tengan un aspecto menos ridículo que en Soul Calibur IV.

Concluyendo, pese a ser un buen juego y ofrecer novedades esperadas desde hace mucho, Soul Calibur V pincha precisamente en aspectos como la rejugabilidad, algo que esta saga siempre había tenido muy en cuenta. El modo historia está ahí esta vez por estar, pero aporta muy poco y el excelente editor de personajes mola menos de lo que debería por lo mucho que cuesta conseguir objetos nuevos. La revolución de la saga ha sido fallida (otra vez). Para el siguiente Soul Calibur supongo que tendremos que esperar hasta la próxima generación. A ver si hay suerte y entonces sí logran dar con la tecla que nos contente a todos.

03
ago 2012
SECCIÓN Videojuegos
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