Informe Selección Olímpica

El próximo viernes, cuando Vicente del Bosque ofrezca la lista de convocados para el partido frente a Venezuela, la Selección Olímpica también tendrá nombres para su primer compromiso de preparación. Será ante Egipto y el encuentro reunirá a algunos de los futbolistas que triunfaron el verano pasado en Dinamarca. Un puñado de ellos, no todos, porque las reglas del juego han cambiado.

Sería fácil y vendedor decir que el COI (Comité Olímpico Internacional) le da la espalda al fútbol, o que los organismos futbolísticos no se acaban de entender con un torneo que se abre paso con unos requisitos un tanto cuestionables. Sin embargo, la federación no se había tenido que preocupar del asunto desde hace doce años.

Por desgracia, España no había podido acudir a la cita debido a una serie de fracasados intentos. Entonces, las edades de los jugadores que disputaban el europeo cuadraban con las de los que eran aptos para la Olimpiada. Ahora, el margen de los nacidos a partir de 1988, participantes en el último campeonato continental, se mueve ligeramente hacia el futuro y, a parte de los tres mayores del límite de edad permitidos por el COI, serán los que vieron la luz a partir del uno de enero de 1989 los que deberán formar el grueso del grupo.

De la pasada final disputada ante Suiza, tan solo Mata, Javi Martínez y Adrián nacieron a lo largo de 1988. Posteriormente, y siendo coetáneos a estos, Jeffrén y Capel entraron en la segunda mitad. Los dos primeros han dado el salto a la selección absoluta y es más que posible que entren en la lista final para la Eurocopa de este verano. El tercero, Adrián, está haciendo méritos sobrados en el Atlético de Madrid, donde muestra día a día una madurez y jerarquía con el el balón en los pies que siguen sorprendiendo a más aficionados, cada encuentro que pasa. Los dos últimos, pese a que comenzaron la temporada con más participación en su nuevo club, el Sporting de Portugal, no están destacando tanto en las últimas semanas.

Sobre los criterios de selección

A esta realidad, y a la cautela a la hora de variar un grupo que ha sido existoso, se une lo invariable del paso del tiempo que se aprecia más en la progresión de los jóvenes. A lo largo de esta temporada, que ya ha superado su ecuador, algunos nombres se han afianzado con su fútbol, para beneplácito de la confianza de sus técnicos. Así, no se debería obviar la jerarquía alcanzada en conjuntos de gran raigambre o en otros que están ofreciendo una intersante alternativa a la vista del aficionado.

De las novedades más representativas cabe destacar las del efecto Bielsa. Sin ser unos desconocidos, con la llegada del rosarino al banquillo del Athletic, Iturraspe y De Marcos han dejado de ofrecerse como alternativas ocasionales. Iturraspe ya es el cinco fijo del equipo a base de aportar una interesante lucidez en el juego. En la era Caparrós, el centro del campo era una zona minada para los rivales gracias a la energía de Javi Martínez y a la generosidad de Gurpegui.

En esta temporada, Bielsa requería de la presencia y visión de un jugador que dinamizara el juego en una zona donde la agilidad en el pase y la precisión son claves para su sistema. Y esa concesión del argentino no es casual: ya se enamoró del potencial del vizcaíno en la pretemporada en la costa valenciana. Allí pudo analizar las carencias que Caparrós observó de él, relacionadas con la falta de constancia en la dinámica del juego. Pero el carácter obsesivo por conseguir lo que se propone de los jugadores hace del actual técnico del Athletic de Bilbao un experto en sacar el mejor rendimiento de los jóvenes. Bielsa no parece tener prejuicios en ese laboratorio que es el campo de entrenamiento. Allí donde ve fútbol, de alguna manera lo acabará implicando y potenciando para la causa del equipo.

Con De Marcos ha encontrado un todo terreno; de inmediato apreció su pesado motor diesel. El joven formado en el Alavés juega de todocampista. Con una apreciable solvencia técnica se ha movido con suficiencia en diferentes zonas del campo. Tanto de lateral como de medio de acompañamiento aporta un proceder prágmatico que ayuda a que el incansable ritmo de los equipos de Bielsa no decaiga. Si a eso unimos que el juego de la selección también necesita de la intensidad para protagonizar los encuentros, la versatilidad y el fondo de De Marcos pueden ayudar en un torneo donde la supervivencia será clave.

Tanto uno como el otro no son desconocidos para Luis Milla. Iturraspe ha estado presente en alguna citación para entrenamientos oficiales y De Marcos sí pudo disfrutar, aunque escasos, de minutos en algún partido suelto. Eso sí, ahora han dejado de ser promesas para ser, como mínimo, jugadores de garantía para un certamen Sub-23.

La jerarquía de Segunda

Juan Domínguez inició la temporada con el eco de las descontextualizadas palabras de su ex entrenador, Miguel Ángel Lotina, sobre sus limitaciones físicas, que no futbolísticas. Con la llegada de Oltra al baquillo deportivista, el fino centrocampista ha cambiado el regusto de las sensaciones alcanzando un sueño completo: asentarse como titular y hacerlo al lado de su álter ego, Juan Carlos Valerón. Si bien lo hace en una posición más retrasada a la del canario, ideal para asimilar responsabilidades y naturalizar el sacrificio necesario. Desde allí aporta un notable manejo de la pelota y capacidad de habituar los movimientos de sus compañeros a la necesidad del juego. Es de esa apariencia apacible, tan necesaria para la coherencia del juego como sospechosa para algunos entrenadores de ayer y de hoy.

Javi Hervás ofrece un resultado similar, aunque su proceder en el Córdoba varíe frente al del ejemplo anterior. Para empezar es zurdo, y el giro, recurso tan utilizado por el deportivista, lo sustituye por la simpleza, aunque en peligro de extinción, del juego al primer toque. Su apariencia es más fibrosa, pero su fútbol necesita del balón para ser concreto. No es un mal llegador y ha sido el jugador de moda en Segunda División, lo que le ha valido para firmar un contrato con el Sevilla para la próxima temporada.

Un destino desconocido es el que espera a Jonathan Viera, aunque parezca jugador de Primera. Acaba de rechazar una oferta del Granada y mucha gente sospecha que su futuro ya está ligado a un equipo de más enjundia. Viera se situaría en una posición más adelantada a la de Domínguez y Hervás, como clásico media punta. Posee una mayor capacidad de regate, con salida hacia cualquier costado, y un altísimo nivel técnico, tanto en los controles, golpeo en jugada y a balón parado. A su vez, esa enorme capacidad con el esférico es la que le provoca alguna actitud de complacencia, con tendencia a la desconcentración. De todos modos, ya nadie duda de que es el jerarca del balón en la UD Las Palmas.

Otros jugadores de Segunda serían aptos para la aventura olímpica. Aunque hay una tendencia a priorizar a los futbolistas de Primera, sería erróneo descartar a jóvenes que son figuras en sus equipos y que, aunque militen en otra categoría, pertenecen a clubes de gran tradición.

Jugadores como Fidel, el interior zurdo del Recreativo, o el defensa del mismo equipo, Bonaque; Aleix Vidal, centrocampista y ojito derecho de Alcaraz en Almería; Vitolo, potente atacante y compañero de generación de Viera en Las Palmas. Todos ellos son solo algunos ejemplos de los muchos que representan los jóvenes que adquieren más galones en Segunda que en Primera, algo que no les separa tanto del nivel que dan los jóvenes y habituales suplentes en clubes de mayor categoría.

En el diván, el lateral izquierdo

La confección de la nómina es la duda habitual. Más incómodas son las inquietudes referentes a los puesto específicos o a cuestiones concretas, como las tres plazas que, en principio, serán ocupadas por jugadores nacidos en 1988. Ante esta última disyuntiva, Milla esperará a lo que decida Del Bosque para su lista final, aunque ya debe estar barajando alternativas debido a la proyección de Mata, Javi Martínez y Adrián.

Y para ello, aunque Capel y Jeffrén sean clásicos en el grupo, no estaría de más atender a la participación, cada vez menos esporádica, de Íñigo Pérez (Pamplona, 18/1/1988) en el Athletic; el gen competitivo y llegador de Víctor Pérez (Albacete, 12/1/1988) en el Valladolid. También es destacable la sensación de confirmación que por fin está dando Míchel (Burjassot, 29/7/1988) en el Hércules. Y cabría no olvidar la experiencia y oficio adquirido por Iborra (Moncada, 16/1/1988) en el Levante, con su gran presencia en el campo.

Pero si ha habido un puesto conflictivo (que hoy ya crea más dudas en los aficionados que en los técnicos), ese es el del lateral izquierdo. En Dinamarca esa posición se cubrió con Dídac y José Ángel. Lo caprichoso del destino y la irregularidad en las proyecciones de los jóvenes hizo que el que diera paso a la mayor fuera el descartado Jordi Alba, que no estuvo en el europeo pero que en los últimos meses se ha ganado el beneplácito del seleccionador absoluto.

Finalmente Dídac fue el titular en la cita del pasado verano y dio el pase del primer gol de la final a Ander Herrera, una acción más dentro de la notable participación del lateral, algo que se echaba de menos en esa posición. De todos modos, es de obligado cumplimiento seguir valorando otras opciones.

Además de los jugadores que ya pertenencen a la actual Sub-21 –nacidos a partir del 1 de enero de 1990-, y que también tendrán presencia, en algún caso, en la olímpica, siguen apareciendo nombres. Y en el caso del lateral izquiero, Eneko Satrústegui (Pamplona, 25/9/1990) es una alternativa que hace honor a la palabra porque presenta un rasgo diferenciador: su gran presencia física.

Contrasta su potentísimo proceder frente a jugadores de un perfil más fino para subir la banda. Aunque ya ha jugado regularmente en la máxima categoría, hay que seguir analizándole con cautela por ese exceso de vigorosidad que le ha provocado algunas expulsiones. Y aunque la posesión y la circulación de balón son predominantes en la selección, no hay que descartar esos matices que van asomando.

Los entrenadores son lógicamente obsesivos con tocar aquellas cosas que han funcionado. Pero eso es algo que no debería sacralizarse tanto a nivel inferior. Sin embargo, lo habitual es que el seleccionador resuelva las bajas que se dan por el cambio en los requisitos de selección con jugadores de la actual Sub-21. Hoy, ante tales evidencias, los jóvenes que surgen sin grandes antecedentes en las selecciones pero con jerarquía en equipos de alto nivel competitivo deberían ser tenidos en cuenta como un requisito del que se hace uso a la hora de conformar una convocatoria.

Los tiempos cambian. Los clubes, ante la situación económica, echan mano de los talentos que se hacinan en sus filiales y estos responden. Hay nuevos criterios.

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