Isco/Álvaro Vázquez/Recio

En el Málaga, los roles se muestran bien marcados, aunque dispersos. Dos escuderos complementarios, Recio y Camacho, catapultan la fisonomía inquieta de Joaquín, Portillo, Saviola e Isco (Arroyo de la Miel, 21/4/1992) que proyecta Pellegrini. Todos aparecen por cualquier parte del campo. Una arrancada en potencia, un giro vertiginoso o un amague sin balón para ganarles la espalda a los centrales. Se busca la sorpresa hasta que la caja explota delante de sus ojos. Entonces, Isco se entretiene con el balón: la pisa, la toca en el aire cinco o seis veces sin dejarla caer y sale por aquí o por allá.

(Isco repartió fútbol y asistencias en Aalborg. Y siguió con lo suyo en la Rosaleda frente al Valladolid, añadiendo un gol a su notable tarde.)

Álvaro Vázquez (Barcelona, 27/4/1991) tenía la difícil misión de tapar la alargada sombra de los cuatro goles de Rodrigo. Ya lleva un par de años interpretando ese papel de fiel alternativa en las diferentes selecciones y, de alguna u otra forma, mantiene la cuerda tensa. Cuando llega su turno, para el que siempre espera, ofrece una respuesta eficaz que deja poco lugar a interrogantes. Obliga a no bajar la guardia a sus coetáneos de posición y da lecciones de capacidad de adaptación. Su vida se resume en un desmarque continuo buscando un espacio que espera alcanzar.

(Cuando parecía estar todo decidido en la vuelta frente a los daneses, el delantero del Getafe se encargó de subrayar con dos goles para la Sub-21 que todavía queda mucho por hacer).

Pellegrini le hizo debutar, le dijo que esperara su momento y, aunque no sabemos si éste ha llegado definitivamente, en sus últimos 70 minutos sobre el campo dio una lección de madurez. José Luis García del Pozo “Recio” (Málaga, 11/1/1991) es de profesión mediocentro, un arte que no es sinónimo de marcar músculos y correr hacia cualquier parte, sin apreciar realmente cuál es la forma del balón. Sabe aguantarlo ante la presión de varios rivales, puede jugar en largo y en corto, y dar apoyos continuos.  E interpreta la presión, ante la salida del balón rival, de forma eficaz.

(Recio fue la estructura firme sobre la que se aposentó el juego del Málaga en su importante remontada frente al Valladolid)

 

 

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