Jesé/Oliver Torres/Pablo Íñiguez

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3(1)Lo dejó para el último momento, aunque tampoco es algo que deba sorprender. Ha marcado goles así desde no se sabe cuándo. Arrancar en velocidad, sin perder la verticalidad, e ir dejando atrás rivales que parecen inmóviles ha sido una secuencia que Alberto Toril ha podido observar desde que le dirigiera en el juvenil. Jesé (Las Palmas de Gran Canaria, 26/2/1993) es un jugador física y técnicamente sensacional. Un presente envidiado para una cantera y que si se hubiese formado en Sudamérica sería difícil de imaginar el dinero que habría costado y las portadas que le habrían dedicado. Pero ya sabemos que estas palabras, por repetidas, dejan de incidir en el problema y cansan a la audiencia.

(Jesé dejó su mejor anotación de la temporada con un gol digno para los elegidos. Una jugada de ensueño con regates, caño y portero en el suelo. Con ella también superó a Butragueño como goleador  en el Castilla y dejó atrás una estela que tendremos que seguir hasta el Mundial de Turquía. Más allá, quién sabe)

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212Del medio hacia delante. Capaz de ser el centrocampista más funcionarial, con ese plus de la gran precisión. Oliver Torres (Navalmoral de la Mata, 10/11/1994) ha ido creciendo físicamente a la vez que su fútbol se mantenía inalterable, aunque lo utilizara según lo que pidiera la zona del campo en la que estuviera jugando. Su técnica no es de ningún momento, es atemporal y de alguna manera se posó en sus genes. Cuando repasamos esas “viejas” imágenes en las que dibuja los mismos arabescos de hoy en un campo de tierra, pensamos que lo podemos entender todo y que hay algo de añejo y casi sagrado en todo esto. El viejo aroma de un arrabal lejano y de un fútbol que se ríe de las tendencias y que de vez en cuando asoma sin la certeza de que vaya a ser apreciado como es debido. Vemos hoy a Oliver y antes lo vimos en nuestro imaginario.

(Cuando entra el niño, el Atlético coge poso, dominio y asociación. El equipo comienza a sentirse seguro en el control del balón. Luego, en ocasiones, nos deja esas cosas. Como la jugada en la que dejó atrás a mil rivales y con una cuchara mágica levantó la pelota para que rebotara en el borde interno del larguero. Cosas de la física, pero ya es el famoso no gol de Oliver Torres)

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112La gran victoria del Villarreal en el Mini Estadi (0-3) nos hacía dirigir las miradas hacia allí de forma ineludible. Tal vez no era el día de la gran tropa del filial blaugrana, pero los amarillos cuentan también con algunos jóvenes a los que convenía observar. Un incipiente interés que fue superado por la grata sorpresa de ver que la gran actuación la estaba realizando un central, y además zurdo. Un Pablo Íñiguez (Valencia, 20/1/1994) que también ha actuado de mediocentro gracias a su buen manejo de balón, pero que en esta ocasión dio una lección de firmeza y autoridad que no podía pasar desapercibida ni para un ciego. Ver jugar así a un central joven es una alegría mayor, cuando las miradas tienen tendencia hacia la vanguardia.

(Formando pareja con Musacchio, el valenciano mostró más que solvencia. Cayendo hacia la izquierda, formó una sociedad también casi inexpugnable con Jaume Costa, que peleó constantemente contra un huracán como Deulofeu. Así que Íñiguez fue una confirmación de todo menos pasajera)

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Fotos: Jesé (DEFENSACETRAL.com); Oliver Torres (COLCHONERO.com); y Pablo  Íñiguez (Twitter -CFans Pablo Iñiquez).

 

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