Jesé/Vadillo/Rubén García

Una disputa ha nacido. Dos jugadores pelean por un cetro en la Segunda División. No solo el trofeo de máximo goleador está en juego, también el de jerarca de la categoría. Para el Castilla, la lucha por el título queda lejos, pero Jesé Rodríguez (Las Palmas de Gran Canaria, 26/2/1993) tiene jornadas por delante para ir redimiendo pecados. Gerard Deulofeu es su contendiente a base de potencia y desplante. El canario, también fuerte y veloz, deja algunos despuntes por encima del catalán en cuanto toca tirar de ingenio. Pero el ser casi coetáneos no les va a impedir que uno pueda aprender del otro.

(Fue Jesé contra el Racing. En los cuatro goles del Castilla, dos tuvieron su firma y los restantes fueron de asistencia suya. Ofreció una retahíla de grandes pases y dejó controles diferenciales para los aficionados)

Mel tuvo que tirar de Álvaro Vadillo (Puerto Real, 12/9/1994) muy pronto. El partido había comenzado frenético, y aunque el Betis lo hizo con ocasiones y mirando a la cara a este Barça, no frunció el ceño en la primera arrancada de Messi, con lo que eso supone. Con su entrada en el campo, el joven gaditano se demostró a sí mismo que es capaz de jugar en la intensidad de un partido grande a ida y vuelta. Su técnico no escatimó y otorgándole galones mandó un mensaje al partido y originó una evidencia en los aficionados: Vadillo maneja muchas de las artes del jugador ofensivo que no elude las rozaduras.

(Vadillo entró en la primera mitad y, con sus carreras y descaro, ayudó a sostener un partido a ritmo frenético, entre su equipo y el Barcelona. Además de dar la asistencia en el gol de Rubén Castro)

Una de las frases más recurridas en cuanto a la utilización de la cantera es aquel mandamiento de que “hay que dar paso a los jóvenes cuando la trayectoria del equipo es buena”. De alguna manera se cree que es más fácil dar la alternativa a éstos cuando se da una situación de cierta estabilidad. Y si tuviéramos que dar un ejemplo este podría ser hoy Rubén García (Valencia, 14/7/1993), que se ha convertido en el goleador más joven de la historia del Levante, en la mejor época del club valenciano. Lo cierto es que toca medir a los jóvenes también cuando la ola deje de empujar, porque ese casi permanente estado de cambio es la mayor realidad en las trayectorias de los equipos.

(En las oportunidades que ya ha tenido, el centrocampista zurdo se ha mostrado como un buen futbolista de asociación, con buen uno contra uno y que no elude ir hacia la portería)

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