Jugar a no pensar

Llegar a pensar en una manera de jugar es fácil si te dan las piezas. Luego sólo han de encajar, cuando todo un virrey no ha podido con la estrategia. Como cada verano, el Atlético de Madrid es un chollo para la prensa, los medios. Aparecen y desaparecen nombres y su nómina de jugadores se ve incrementada, como las arcas de los grandes imperios de la comunicación. Pero mientras, otros grandes imperios futbolísticos pasan el verano con un solo deseo en forma de superclase que da para llenar y llenar portadas.

Buenos jugadores, buenos gregarios fichan por el club del Manzanares pero las expectativas que se crean en un equipo de una gran masa de social son casi idénticas a las de los más grandes económicamente dentro de las pocas competiciones en las que puede participar. Ansiedad, supuesta y escasa personalidad o caché para soportar una demanda histórica por parte de la afición y derrota, muchas veces del modo más doloroso.

Acabadas las esperanzas desde la directiva, se va Bianchi, sin duda un hombre de grandes empresas pero le faltó algo esencial para cumplir ésta: entusiasmo. Es lo que tendría Murcia que no habría tenido el histórico gran goleador argentino. Ahora bien, nada más llegar del filial, el cordobés se dio cuenta de cuál era la forma de sacar partido a lo que tenía. Se habían traído jugadores de un perfil directo en su juego, de acciones enérgicas pero de poca pausa y control del esférico. Incluso Ibagaza, un futbolista con un gran manejo, pero de poco físico, necesita para ser rentable la movilidad continua de sus compañeros para encontrar el espacio correcto hacia donde enviar la pelota. Además, listo lo es un rato. Desde el primer partido de Pepe Murcia el fútbol ofensivo de acciones rápidas es el sello del Atlético, es un sistema arriesgado en el que Luccin trabaja como único pivote y en el que todos los demás de vanguardia no deben de parar de correr, son la mayoría de ellos hombres precisos en las acciones rápidas pero muy poco cuando el juego se atasca, como se paren a pensar, la jugada se viene abajo. Han de noquear al rival a fuerza de no parar de moverse. Por eso, cuando uno ve un partido del Atlético de Madrid, últimamente, tiene la sensación de volar, los chicos no paran, llevan cuatro victorias seguidas y se sienten a gusto. En estos momentos Murcia ha puesto sobre el tapete el sistema más arriesgado y ofensivo del campeonato. No ha tenido más remedio, las características de los jugadores mandan y él “sólo” ha sido valiente y listo.

Es muy curioso que los dos grandes de Madrid hayan encontrado la solución a sus problemas tan cerca, como siempre los válidos están por debajo de otros que no lo son tanto. A día de hoy todo son buenas noticias, o de lo mejor en mucho tiempo para los colchoneros. Se ha encontrado una idea, pero es que la mejor forma de quitar presión a los jugadores es que hagan lo que mejor saben hacer y sin asustarles con demasiadas cosas. Seguro que poco a poco el entrenador les pide más y será cuando las puedan ir asimilando. En el último partido frente a la Real, Fernando Torres estuvo mucho más participativo en el juego, no sólo por la asistencia, sino que no paró de moverse y realizar algunas de sus arrancadas espectaculares, que son un valor añadido para un delantero centro como él. El madrileño es líder, pero sus compañeros han aumentado su participación en un equipo que está de vuelta, y la competición quiere que se quede.

11
ago 2006
SECCIÓN Deportes
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