La crueldad bajo sospecha

Okoyino Da Mbabi, ya con el pelo suelto y con el balón bajo el brazo, era el objetivo de todas las cámaras y micrófonos en la zona mixta antes de subir al autobús que debía llevar a su selección, la alemana, a su hotel de Heidelberg. Porque sólo ella con su naturalidad desbordante para encontrar el espacio y el desmarque, y su precisión en la definición, pueden explicar que el fútbol se haya vuelto a imponer hoy, esta vez con cinco goles a España.

La concreción mostrada en el día de hoy por las de Silvia Neid basta para no apreciar sobremanera los méritos de nuestra selección hasta el minuto 23, cuando Da Mbabi fue arrolladora y precisa ante un error en la salida y el cruce de nuestras centrales. Como si la crueldad estuviera bajo sospecha y no sirviera para poner de excusa, o lamentar que se trataba de la primera ocasión de gol teutona tras minutos de control y posesión de La Roja.

Sin duda, las pupilas de Quereda salieron con autoridad, las líneas adelantadas y un claro afán protagónico en el control del balón. Hasta la línea de tres cuartos, Meseguer y Sandra Vilanova encabezaban un cruzada de buen gusto que Vero Boquete y Marta Corredera desenvainaban sutilmente con continuos movimientos. Pero ahí se hacía evidente el poderío físico de las locales. Y es que de nada sirve crear esa buena superioridad en el medio campo si nadie acaba rompiendo. De verdad, se echó mucho de menos una marcha más para aprovechar esos espacios que sí aparecían. En uno de esos intentos, Boquete, atacante completísima, estuvo a punto de adelantar a España casi al cuarto de hora. Dejó atrás a la portera Schult, pero ese desgaste que le provocaba también ir a juntarse al medio campo es posible que le cegara ante la definición.

La defensa alemana, concentrada y sacrificada, se las apañó para salir airosa de ese mareo de balón, pero fue el medio campo el que con su sacrificio y constancia finalmente se enriqueció a base de fútbol de estraperlo. Un mal pase nunca es un buen negocio, eso sería lo políticamente correcto. En este caso no importa, si la línea de defensa española está adelantada, cualquier balón al espacio les llevará la mercancía a buen puerto. Y así fue, en cuanto lo constataron, cada vez que pudieron lo intentaron. Y realmente Alemania no creó tantas ocasiones, pero el talento de Da Mbabi para definir y ajustar al palo fue palpable en tres de sus cuatro goles. Ninguna de las centrales pudo hacer sombra a sus robustas carreras, y su desilusión fue mayor cuando observaron repetidamente  su escasa misericordia.

El segundo gol de la delantera, antes del cuarto de hora de la reanudación, ajustició y quiso ser resolutivo en ese empeño en demostrar que el talento en la definición supera hoy al control de balón que puedan demostrar las nuestras. Porque todo ese despliegue físico y táctico no serviría de mucho sin esa gran capacidad natural para ser expeditivo de cara a puerta. Tal vez así uno pueda velar de otra manera la derrota.

El objetivo es estar en Suecia

El rumbo hacia la Euro del año próximo continúa. España ha caído derrotada por primera vez en esta fase de clasificación y maneja una buena cantidad de puntos que le permiten ser segunda con serías opciones de ser la mejor en esa posición y no tener que pasar por la repesca para ir a la fase final de Suecia. El rival, aunque es cuarta en el grupo, parece ser Suiza, que tiene un partido menos y tiene que recibir a España en junio. Un resultado positivo en tierras helvéticas le aseguraría prácticamente esa segunda plaza.

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