La guía

España acaba de proclamarse por quinta vez Campeona de Europa Sub-19. Un dato para remarcar, sí, pero teniendo en cuenta la sucesión de éxitos en esta categoría, uno sólo, aislado, en medio de un rico palmarés, tiene menos sustancia que un vistazo a la final de hoy frente a la República Checa.

El equipo de Jaroslav Hrebik había mostrado a lo largo del torneo suficientes credenciales como para llegar a esta final y plantear un partido cara a cara frente a cualquier rival. Sin embargo, en la rueda de prensa previa no se contuvo e insistió una y otra vez en la superioridad de España, calificando a los de Meléndez como la mejor selección del campeonato. Y así salió Chequia al campo.

Cuando un técnico proclama esos honores sobre un rival juega con fuego: hipoteca su credibilidad (a los que sospechan de tácticas victimistas) y ante sus jugadores crea las dudas lógicas de un mensaje doblado. Al final eran sólo Sub-19 y, como nos temíamos,  salieron a especular.

En el apartado de España

Y sí, técnicamente y por diferentes conceptos este grupo de jugadores seleccionados por Meléndez era con diferencia el mejor del campeonato, algo que no garantiza ser el mejor equipo, que en muchas fases también lo fue, como igualmente demostró la República Checa en varios partidos del campeonato.

Si nos referimos a nombres, la guía del juego de España se amarra, en buena medida, en el criterio y toque de Rubén Pardo. Con una fisonomía espigada, diferente a la de otros medios muy nuestros, mueve el balón de forma precisa de lado a lado. No hay que dejar pasar el gran control de pelota que posee para esa función tan académica.

En el apartado de Deulofeu

Podríamos hablar de la movilidad de Sarabia, cuando su zurda está inspirada; podríamos destacar una vez más las prestaciones de Morata, cuando entra en combustión. La guía, por el contrario, tiene un funcionamiento mecánico y, a la vez, caprichoso: suele inclinarse hacia el polo derecho, donde actúa la explosión del campeonato.

Incontables carreras a sus espaldas con el balón tan controlado que parece que se lo ata con una cuerda a la bota. Gerard Deulofeu se ha hartado de dejar rivales atrás con sus regates sólo al alcance de los elegidos, pero es aquí donde hay que señalar que eso no es suficiente. Seguramente sus técnicos ya están comenzando a indagar en esta cuestión.

Por sus condiciones no hablamos de un jugador eminentemente de banda. El que lo ha comenzado a disfrutar sólo hace unos meses se habrá quedado con esa referencia en su juego, pero sus orígenes nos evocan un futbolista muy completo, capaz de llevar a cabo otras funciones.

Tal y como juegan España y el Barcelona, el desempeño de un hombre de banda puede estar muy definido. Con el talento y la explosión de Deulofeu es natural que pretenda ser sustancial en las acciones de ataque, casi el máximo responsable. Y una vez situado en ese costado, casi que se ve obligado a abusar de ese recurso, simplemente porque, en su caso, es muy efectivo.

Otra cosa distinta sería si le colocáramos en otro lugar más centrado y retrasado. Alguno podrá verlo mal, pero en la zona de organización del equipo las responsabilidades son mayores, tantas como la capacidad técnica necesaria. Una técnica que, a veces, no se ve tanto y que en una banda no suele ser un recurso de subsistencia para el buen recaudo del equipo.

Los controles, la orientación del juego y la capacidad de profundizar, todo lo que él ya manejaba a una edad más temprana. Eso sí, lo que no podía solucionar con un pase ya lo arreglaba con una cabalgada apoteósica.  Pero esa precisión en el primer toque de balón, en muchas ocasiones, no es tan necesaria en la vertiginosidad del juego del extremo. En la precipitación de estar pensando en la fila de rivales de los que se tiene que deshacer, el primer control es tan rutinario y con poco riesgo para su portería que muchas veces es impreciso.

Un jugador de tamañas condiciones debe ir asimilando cuándo utilizarlas, algo que se podría conseguir con un cambio de rol eventual en el equipo.

Alcácer, ¿Villa o Rooney?

En la insistencia de volcar el juego en las vertiginosas carreras de Deulofeu, España fue perdiendo capacidad de sorpresa. La cara gris y especulativa de los checos estaba a punto de llevarse el gato al agua. La Sub-19 había empatado casi in extremis y en la prórroga una distracción en las coberturas volvía a teñir de oscuro el desenlace. Tocaba volver a la esencia.

Un delantero abierto a banda como Juanmi había dejado su puesto a Alcácer, su coetáneo del 93 que habita más cerca del área. El valencianista se desenvuelve bien en la combinación y, en su día, cuando pisaba fuerte en las inferiores, ya fue comparado con Villa. De igual modo, como referencia es un incordio, con sus diagonales, y una luz para los centrocampistas del equipo.

Salió al campo con un rostro que derrochaba seguridad y por el centro abrió la vía que dio el triunfo a la selección. Su estructura física, de marcada robustez, y su forma de controlar y definir recuerdan más a  Wayne Rooney. No sabemos si alcanzará la explosividad del inglés, pero esos rasgos le diferencian más del asturiano.

Tras una formidable dejada de cabeza de Morata, Alcácer, cruzando el balón, empató en una prórroga que se había puesto cuesta arriba. Fue una gran combinación, avance de la definición.

En el 25 de la prórroga, la guía del equipo, y quién sabe si el mejor del torneo, Rubén Pardo vio un movimiento entre una maraña de defensas, pico con suavidad y su parábola de 20 metros se acomodó en el pecho del de Torrent. Éste, al dejarla caer, cruzó la pelota que, tras rozar el guante de Koubek, fue justa con los méritos de un estilo y se acomodó en la red. España hizo hoy mucho daño por la derecha, pero sus combinaciones por el centro volvieron a matar.

Un comentario a La guía

  1. Beto says:

    Tengo que decir que no me terminó de gustar ayer Deulofeu. Pecó de individualista. Yo sé que tiene las condiciones para hacerlo, pero ayer se me pareció mucho a Cristiano Ronaldo. Encarando con aires de prepotencia. Perdió muchos balones a la contra cuando tenía desmarcados a otros compañeros.

    Es muy joven, sin embargo, y seguro que que en el Barca sabrán amueblarle la cabeza. Tiene mucho margen de mejora. No me lo imagino junto con Messi y Xavi… qué peligro.

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