La Mendoza de los inesperados

El nombre del segundo finalista de la Copa América de Argentina 2011 se conocerá en pocas horas y éste sí será una sorpresa. Uno de los aspirantes, Venezuela, ya había dado el campanazo sacando del torneo a la vistosa Chile, un éxito sin precedentes que hoy puede quedar casi en anécdota si deja fuera a otro rival de más renombre en Sudamérica como es Paraguay.

Los guaraníes cuentan con más experiencia, aunque no alcanzaban estas instancias del torneo desde 1989 en Brasil, selección, por cierto, a la que tuvieron que dejar fuera para estar en semifinales, gracias al desacierto de los de Menezes durante el partido y en la tanda de penaltis. La inapropiada actitud con la que encararon los albirrojos aquel encuentro no va a tener mucho que ver, seguramente, con lo que veamos esta noche.

El milagro en el Estadio de La Plata fue más casual que divino. Paraguay dio la sensación de salir al campo con muy poco espíritu y creencia en sus posibilidades. Incluso, aún encerrándose exageradamente atrás, la defensa estuvo torpe y lenta y Brasil contó con más ocasiones de las previstas, y quizás por eso erró tanto. El desenlace y los penaltis al limbo ya son historia.

Venezuela, a diferencia de sus actuaciones en anteriores ediciones, se ha mostrado más regular. Defendió mejor a Brasil de lo que lo hizo el equipo de Gerardo Martino, fue solvente ante una alicaída Ecuador y se supo levantar cuando iba dos goles abajo en el tercer partido frente a la Albirroja.

Por contra, la selección guaraní tiene más experiencia en este tipo de eventos y puede sacar partido de la condición física que presentan los caribeños, menos potentes que los brasileños, sus últimos rivales. Paraguay confía su juego a la presión y a posesiones rápidas, algo que en Mendoza es posible que sí pueda llevar a cabo, a diferencia de lo que se vio con el lamentable estado del césped de La Plata en los cuartos de final.

El pressing y la verticalidad de los pupilos de Martino frente al orden y fútbol cerebral del estudioso César Farías.  La baja de Tomás Rincón puede ser un hándicap en la vinotinto, como encargado de iniciar las acciones de ataque. Se trata de una ausencia más sensible que la que pueda notar Paraguay tras la expulsión del defensa Alcaraz, porque Rincón daba oxígeno y resultaba muy productivo para las posesiones venezolanas. Así, el recambio que decida Farías nos dará una pista de cómo se puede presentar en el envite.

Un comentario a La Mendoza de los inesperados

  1. Kike says:

    Paraguay se mete en la final d la Copa América sin ganar ni un partido… Víctor, espero q no niegues q este torneo está siendo patético…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>