La noche se viene charrúa

Y parece que este tendría que ser el torneo de Uruguay. Ya ganó en Argentina hace 24 años, también derrotando a la selección local, aunque los precedentes, antaño y ahora, no son los mismos. Hoy Perú debería ser la siguiente víctima en la primera semifinal de esta Copa América 2011, en una trayectoria que para los de Tabárez se inicia con la consecución del cuarto puesto en Sudáfrica. Pero dentro del feliz encuentro que ha supuesto el resurgir del fútbol charrúa no podemos dejar fuera la dirección con mano sabia de otro uruguayo, Sergio Markarián, que entrena al rival de esta noche.

El año pasado volvió a Perú –ya había trabajado en clubes de allí- y se le encomendó la misión de levantar algo que quedó en una situación que además de mala era casi indefinida: Perú no andaba bien, hace tiempo que no saca un número considerable de jugadores de nivel (o eso pensaba la mayoría) y en las eliminatorias para el Mundial pasado no dejó de ser de nuevo comparsa –no disputan por el cetro universal desde 1982-.

Sin recetas mágicas, porque su cara ya indica que sus armas se cargan desde la coherencia, se limitó a contar con los jugadores más aptos. No se amoldó a los nombres que juegan en el extranjero y dio forma al equipo con las cualidades de los futbolistas que en el país andino saben que tienen algo para aportar pero que muchos observadores de fuera acabamos de descubrir.

Si Pizarro y Farfán no estaban disponibles no importó. El carril de la derecha, ante la ausencia del medio del Schalke, tiene dueño y se llama Chiroque. El interior del Juan Aurich es una de las sensaciones del torneo con su dribling  práctico y seguro. Una especie de Santi Cazorla más escorado a la banda y con, aparentemente, menos juego por dentro. No hablamos de una joven promesa, ya tiene 31 años, pero la madurez, seguramente, ha hecho que podamos disfrutar regularmente de su juego mientras ha estado en el campo.

En cuanto a la baja de Pizarro, lo más inteligente no sería hablar de suerte, pero viendo la capacidad de ocupar espacios de Guerrero, la incursión de otro pivote de referencia sería un problema para la gestión del técnico. El delantero del Hamburgo está con una potencia y hambre que no conviene importunar.

Muchos esperan que esta sea la noche de Forlán o Suárez. Podría ser una apuesta fiable, pero lo que está aportando Guerrero al torneo no desentona con la jerarquía que merecidamente se han ganado los dos estiletes charrúas. Porque al final, Uruguay le sacó a Argentina lo mismo que le sacó Colombia a los locales. Y ese empate a cero de partido duro, de roce, fue el que le logró también el equipo de Markarián a Colombia, para después eliminarla en la prórroga.

Con un fútbol casi tan celeste como el original de los uru, El Profesor intentará dar una nueva sorpresa. De momento, a la espera de lo indescifrable de la noche, ya le ha dado un salto de autoestima y calidad al equipo; ha revalorizado jugadores y les ha dado brillo internacional algunas pequeñas reliquias que se guardaban cubiertas de polvo en el Campeonato Descentralizado del Perú.

 

 

 

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