“La peor Ecuador de la historia”

Resignados… Amargados… Desesperanzados… Así se mostraban los hinchas de Ecuador a la salida del segundo partido de su selección en esta Copa América Argentina 2011. Una derrota justa frente a la selección, en principio, más débil del Grupo, Venezuela, que ahora se ve líder y con todo a favor para pasar a cuartos.

El equipo que dirige el colombiano Reinaldo Rueda no defraudó al escepticismo imperante entre la afición y con una actitud indolente, insólita para un partido de esta trascendencia, disputó buena parte de los 90 minutos del encuentro.

Algunos de los seguidores ecuatorianos (la mayoría entre la veintena y poco más de  la treintena de edad) lamentaban la triste imagen de su equipo nacional. A la poca afinidad que sienten con el estilo de juego que muestra su selección, se une la desconfianza con los dirigentes federativos, que no han sido capaces de dar un nuevo impulso a su fútbol tras los avances de los últimos 10 años.

En Ecuador, como en cualquier otro país sudamericano, el fútbol es una de las patas que sustenta la cultura y el ocio popular. Pero a diferencia de los grandes clásicos, Brasil, Argentina y Uruguay, el resto de selecciones del continente no han contado con largos periodos de gloria, aunque sí, algunas de ellas, con momentos que podían haberles acercado al triunvirato.

La Perú de los 70 y la Colombia de finales de la década de los 80 y primera mitad de los 90 fueron selecciones que a punto estuvieron de dar un pequeño vuelco a lo establecido. El mejor momento de Ecuador, en cambio, no llegó con la primera clasificación al Mundial en 2002, sino, entienden así sus aficionados, con la selección que estuvo en Mundial de Alemania 2006.

Aquella la entrenaba otro colombiano, Luis Fernando Suárez. Hablamos de un equipo con un visual poderío físico y con una notable capacidad táctica que llegó a clasificarse para los octavos de final, un meritorio logro que requería un impulso más del fútbol ecuatoriano para estabilizarlo en la elite. Pero ahí se dieron cita el inmovilismo y la mala suerte.

En la clasificación para Sudáfrica 2010, Sixto Vizuete tomó el mando de un equipo con unos rasgos claros. Dependiente de la potencia de sus jugadores de raza negra, Ecuador esclaviza su fútbol a muy pocas  cartas. Aún así, en ese grupo prevalecía un sistema asimilado que le debería haber dado la clasificación al Mundial, si no hubiese sido por un partido desgraciado frente a Uruguay en Quito (y hay que ver hasta dónde llegó luego Uruguay…).

Ese equipo era el molde del imaginario de Dusan Dráskovic, un montenegrino llegado a Ecuador a finales de los 80 con la misión de iniciar las bases de una revolución en el fútbol del país. Cuentan que con un coche y algunos blocs de notas se recorrió todas las regiones de la nación para captar a jóvenes que reunieran las condiciones que él entendía que eran el futuro del fútbol para Ecuador.

La población de raza negra en la nación tricolor supone el tres por ciento del total, una minoría clara, pero Dráskovic creía que ese poderío físico de base tenía que ser bien explotado para la formación de jóvenes valores y marcar diferencias en el futuro.

Por un lado, el montenegrino tuvo el mérito de saber aprovechar parte de las posibilidades que ofrecía la juventud del país. Pero, por el otro, se dejaron de lado algunos aspectos importantes en la formación. Sin embargo, fue un paso clave en el desarrollo al que tendrían que seguir otros que todavía no se han dado.

Y en ese punto se encuentra la selección. Tras una muestra de derroche físico ante Paraguay, frente a Venezuela, un equipo de menos nervio pero más cerebral, Ecuador jugó sin rumbo. Es evidente que necesitaba mostrar algo más, porque los caribeños les dejaron más espacio para pensar y casi nunca supieron que hacer con él.

Así el pesimismo se incrementa en una hinchada inconformista, sedienta de ver algo más. Nadie ve opciones ante Brasil, partido que deben ganar para pasar a cuartos y que eliminaría a una dudosa canarinha. Y algunos no se cortan en titular la actuación frente  a Venezuela como “la peor Ecuador de la historia”. Son los hijos del nacimiento del nuevo fútbol ecuatoriano que se ha quedado estancado en un escalón sin saber cómo subir más. Son los que reclaman una evidencia de calidad, que en algún sitio estará si debe compensar sus exigencias, porque no sólo se puede…

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