La realidad de los cruces

Cuadro Eliminatorias Mundial

Tras la partida de pinball que jugaron ayer Brasil y Chile, hoy se celebra la última jornada de octavos de final. Y mientras un grueso de los aficionados ya piensa en los grandes duelos de cuartos entre Argentina y Alemania, y Brasil y Holanda, cuatro selecciones que jamás han alcanzado una final de torneo deciden su continuidad en la competición.

Marea todavía el recuerdo de ver a los jugadores chilenos rebotados a una velocidad de vértigo por los enormes pivotes brasileños. Los de Bielsa fueron a buscarles hasta arriba del todo, pero no había manera. Y por mucha insistencia que pusieran, la bola caía a una velocidad de vértigo hacia las tragaderas que era la portería de Bravo. Hoy, dentro de la sala de juegos que es el Mundial, se jugará a otra cosa. Y desde la perspectiva de España, ya se debería estar buscando otra máquina.

La selección portuguesa de Queiroz no tiene mucho que ver con las de otros campeonatos. El equipo ha evolucionado hacia una practicidad casi estridente, si nos atenemos a lo que ha sido el fútbol luso en los últimos años. El que fuera dos veces Campeón del Mundo, dirigiendo a la selección portuguesa juvenil, ha construido el equipo ateniéndose a sus limitaciones. Una maniobra de puro realismo que le ha llevado a no perder con Brasil.

A los de Dunga les concedieron la iniciativa que cede un equipo de la parte baja de la tabla a un Madrid o Barcelona, y estuvieron muy cerca de darles un susto (0-0). Ante Corea del Norte salieron a buscar al rival en una primera parte de ida y vuelta que se borró de la memoria con una de las segundas mitades más eficaz que se recuerda (7-0). Y ante Costa de Marfil, un partido del que nadie se quería adueñar, los aficionados salieron escarmentados si pensaban que iban a ver otra cosa (0-0).

Una fuerte defensa y la movilidad que hasta ahora han demostrado Tiago y Raúl Meirelles son lo más llamativo de un equipo que tiene como estrella a Cristiano Ronaldo. Por lo tanto, otro de esos rivales incómodos a los que ya hace tiempo que viene enfrentándose la selección española.

A base de picotazos de Villa, la regeneración de España continuó con la victoria ante Chile que revertía la situación. España recibió un manotazo frente a Suiza que le mostró la realidad de un Campeonato de Mundo, que es sensiblemente diferente a la de los dos años anteriores, entre amistosos y clasificación. Y ahora está, por jerarquía, donde se le presuponía antes del campeonato.

Algunas piezas clave siguen buscando el engrase y ritmo que les acerque a su techo, así que hay que ver qué versión muestran hoy. Pero más allá de la motivación que es un Mundial, los jugadores deberían incentivarse aún más con el capricho de los cruces. El de hoy puede ser un partido muy incómodo, pero podría haber sido mucho peor. Y si se supera, el hito de las semifinales sería en esta ocasión todo menos una quimera (Paraguay o Japón). Y es que hay que ver, este es el mejor plantel que hemos llevado a una fase final y estos son los cruces que nos quedan. Hoy Portugal podría ser un rival comparable a la Francia de hace cuatro años, pero allí, si hubiésemos pasado, nos habría tocado Brasil. Esta es la realidad y no otra.

29
jun 2010
SECCIÓN Deportes
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