Lágrimas de fabricación FIFA

Chile-España

Hagamos un paréntesis entre cóctel y cóctel de sensaciones antes del último partido de la primera fase del Mundial. En el punto de no retorno, en donde los augurios, sean buenos o malos, bajan por un tobogán tan resbaladizo y no pararán hasta las diez y media de la noche.

En este instante que vive el grueso de la afición española, y en el que se pueden contar las gotas que van cayendo de la botella medio vacía, habría que decir basta. Porque no sería justo juzgar a este equipo dependiendo de lo que el azar decida o por el desenlace de un solo partido. Porque una noche de un viernes 25 de junio no puede acabar, gracias a las lágrimas de fabricación FIFA, con miles de terrazas y salones desolados.

Vivir el Mundial lejos de España te permite conocer cómo ven el torneo en otros países. Y una, algo descorazonadora, es la visión que tienen de nuestro equipo y el desconocimiento del juego que ha venido desplegando en los últimos años. Para la mayoría de los que no tienen una mediana cultura futbolística, España ni cuenta. Para los que llegan a la media, España es favorita porque se lo han oído a los medios. Y para aquellos que suelen seguir la actualidad, España es favorita porque los arrogantes (es lo que aseveran textualmente) medios españoles lo dicen.

Vamos, que no ven lo mismo que nosotros y tampoco les importa mucho. ¿Y qué les importa de nosotros? Pues realmente nada.

Los que tampoco han tardado demasiado en criticar a España han sido buena parte de los entrenadores de otros equipos que están en la competición. El más claro ha sido Maradona, pero sus palabras han ido más dirigidas a los medios con aquello de que parecía que nos tenían que haber dado la copa antes de jugar. Evidentemente los técnicos son conscientes de la calidad de España, y todo lo que sea por menospreciarla entra dentro del juego.

Vamos, que si nos vamos a casa más pronto que tarde nadie, salvo nosotros, Johan Cruyff y algún purista más, nos echará en falta, y eso, menos mal, ya es mucho. Porque España ha quedado anclada en el tiempo, o eso podría parecer. Por cómo vive la gran masa esta película auspiciada por la FIFA, el buen juego, el trato del balón con sentido, es algo de las secuelas de otra película. En el 82 todo el mundo lamentó la eliminación de Brasil, ahora el público sólo se guarda esa lágrima fácil para el día de la eliminación de su equipo.

España, ese país ejemplarizante en el catastrofismo y el pesimismo, ha convivido durante los últimos dos años con un equipo comparable a los más grandes de la historia de este deporte. Sólo recuerdo al Brasil del 70 ganar una final de selecciones bailándole al rival en los últimos minutos, cuando éste debería estar acorralando el área contraria. Y muy pocos han ganado una semifinal en una segunda parte en la que la adoración a la pelota alcanzó su máxima expresión. ¿Y qué decir de los amistosos? Argentina, hace unos pocos meses, sufrió una de las mayores lecciones con el balón que recuerdan y ahora son los grandes favoritos al título.

Ganar un campeonato de está índole no requiere ni siquiera tener el mejor equipo. Es una maratón, una carrera de larga distancia en la que muchos factores hacen mella. Igual que cuando los grandes ciclistas dicen que ese día no tuvieron buenas sensaciones en las piernas y se despidieron de una gran vuelta. Pero por todo lo injusto y cruel que sea este torneo que cree coronar al más grande, todos sueñan con salir en los créditos de la película mientras suena, al teclado, la melodía de Rick Wakeman.

25
jun 2010
SECCIÓN Deportes
COMENTARIOS 1 comentario

Un comentario a Lágrimas de fabricación FIFA

  1. Kike says:

    ES-PA-ÑA!!!!!!!!!!
    Bueno, ahora ya se ha pasado lo + difícil, la ansiedad y el miedo d no pasar a octavos x culpa del inoportuno tropezón tempranero.
    Ahora ya a mejorar, ganar a Portugal y lanzarnos a x todas. El ánimo es otro y las buenas sensaciones vuelven. ¡VAMOS!

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