Lo que vendrá

Lo que pudo ser, lo que nunca fue, lo que no será y lo que vendrá. Eso es lo que reza el tema de Vilma y los Señores y que se puede aplicar a tantas cosas, aunque esta vez toca aplicarlo al fútbol. He tardado en volver a presentarme por esta casa y a ello me ha motivado una canción y un partido.

Esas primeras cuatro líneas del tema sirven para explicar lo que me transmite el encuentro de este sábado entre el Bilbao Athlétic y la Ponferradina. Sería en principio una música cadenciosa, con cierto aire melancólico, pero con un alo de esperanza al final. Claro, siempre pensando en lo que nos espera. En resumidas cuentas, Iker Muniain (19/12/1992) contra Jonathan Valle (30/12/1984). Dos futbolistas que se verán las caras por primera vez y que aún siendo uno diestro y el otro zurdo comparten muchas similitudes en su juego, que es de un descaro con el balón más propio de un estilo rioplatense que europeo.

Serían algo así como un sello perdido entre dos continentes. Eso sí, y aquí la canción se mete de lleno en el partido: porque la voz de Vilma, a veces despellejada me crea un paralelismo claro con lo que ha sido la carrera del cántabro Jonathan Valle. Al igual que Iker Muniain, empezó a entrenar con el primer equipo a los catorce años, pero desde ahí a la meta de hoy, el recorrido es muy diferente entre ambos: Jonathan se perdió en su adolescencia y Muniain ha sido desde que llegó a Lezama, procedente de la Txantrea, el protegido y el jugador prodigio que hoy es el más joven en todo el fútbol profesional español.

Jonathan debutó en el primer equipo de Racing en el 2003, pero nada ha sido brillante y, menos, regular. Al terminar la temporada pasada, cinco años después, decidió empezar desde cero y bajar a los infiernos de la Segunda B para poder conseguir que se le empiece a valorar desde su esfuerzo. Dotado de unas grandes condiciones técnicas, carecía de un fondo físico apto para la gran competición, una cosa que ha empezado a cambiar ya que ha jugado completos buena parte de los partidos disputados por su equipo, la Ponferradina. En el Bierzo saben que se trata de un jugador de otra clase y que durará en el equipo lo que él quiera. De momento, el sábado puede que se mire al espejo en Lezama. Y tal vez todavía no le han hablado de Iker Muniain, pero en cuanto le vea jugar seguro que notará algo diferente, y no me extrañaría que al final del partido se acerque a saludarle, lo que ya sería un ejemplo para un crío de 16 años.

La trayectoria de este imberbe pamplonés, por contra, ha sido totalmente diferente y está a la espera de que, a no mucho tardar, Joaquín Caparrós le dé la alternativa en el primer equipo. Para la entidad de Ibaigane sería un nuevo soplo al aire fresco que ya se respira después de la brillante clasificación para la final de Copa. Porque a la garra y la fuerza se unirían la habilidad y el regate en un momento clave para la historia del club. Algo puede estar cambiando en el norte.

05
mar 2009
SECCIÓN Deportes
COMENTARIOS Sin comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>