Manu Trigueros/Rubén Pardo/Oliver Torres

¿Cuánto tiempo más pasará casi desapercibido? No tendría que hacer falta realizar otra actuación igual para que la aureola de Manu Trigueros (Talavera de la Reina, 17/10/1991) brillara más allá de los límites que hoy parecen impuestos.  Se suponía que el Villarreal era un equipo que atacaba, pues ya tienen al jugador que aglutina todos esos conceptos y esperanzas. Parece mentira, pero con casos así uno evidencia que el talento definitivamente se ha desbordado. Se fue Borja Valero a la Fiorentina y gracias a otro regalo en la era de las buenas cosechas se nos presenta una versión quién sabe si mejorada.

(Nadie que pisara el Sardinero el pasado sábado tuvo más jerarquía con el balón en los pies. Transmitió insolencia, por la confianza en sus acciones, y maravilló con un gol pleno de recorrido y precisión)

En la observación de la técnica, podemos separar la ejecución desde la eficacia o desde la genialidad. Tal vez solo sean percepciones estéticas en la conducción del balón, el control o el toque en el pase, pero la sobriedad y la inspiración parecen abocadas a esa supuesta confrontación  en el desarrollo cuando se trata de valorar el talento. Rubén Pardo (Logroño, 22/10/1992) es un jugador técnico desde lo estricto. En el proceso de sus funciones, no recurre a lo que mínimamente podría ser considerado como estridencia, pero es preciso y puede ser decisivo. Aunque tenga esa forma de correr tan funcionarial, nadie debería caer en el engaño.

(En el minuto uno, condujo con la derecha, su pierna, y cuando vio el desmarque de Ifrán hizo solo lo que la acción necesitaba: levantarla con su zurda por encima de la defensa. Desde ahí hasta que se fue, se dedicó solo a mover al equipo)

Oliver Torres (Navalmoral de la Mata, 10/11/1994) podría aparecer cada semana en cualquier sección destacable. Es lo que tiene ser dueño de la naturalidad más aparente, tal vez el arma más cercana a lo infalible en este juego. En un eje invisible, aunque claramente perceptible, se unen el balón, el espacio y él. Y es posible que hablemos de dominar al tiempo. En su forma entusiasta de desplazarse de un lado al otro del campo se empieza a percibir esa sintonía que, por muy malo que vaya a ser el día, le da para hacer un partido notable.

(El Atlético B no se llevó finalmente los tres puntos frente al Oviedo y Oliver no estuvo excelente, pero asomó en los grandes rasgos de su juego. Con un puñado de esos, estuvo a punto de hacer un gol de bandera: un par de quiebros y se quedó solo delante del portero)

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