Maracaibo

Brasil - Uruguay, Copa América

La épica, la emoción y al final la tristeza se vivieron ayer en Maracaibo. Ciudad de piratas, que esta madrugada ha sido tierra del balón.

El pelo largo que sujeta la cinta del pelo, es el signo de la garra de los corsarios, pero también de los charrúas, que ayer, desde hace no sé cuanto tiempo, volvieron.

Brasil no debió ganar nunca, por cómo fue el partido, por cómo lo levantó Uruguay, y por cómo se definió en los penaltis. Pablo García marró la pena que era la gloria pirata. Pegó en el palo por dentro, pero se marchó fuera. Hubiera sido la victoria más grande de los celestes en mucho tiempo.

Por cómo se pintó el cuadro, de la manera que se iba desarrollando la trama, la fábula debería haber dado la gloria sólo a unos. Y no hay que perderse el penalti de Abreu. Pero otra vez el personaje gris salió indemne y los corsarios, muchos de ellos con la cinta en el pelo, y con Tabárez, que ha vuelto a lo grande, se han quedado en el lago, a orillas del Maracaibo.

12
jul 2007
SECCIÓN Deportes
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