Muniáin, cap. 1

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Muniáin cap. 1

Todos los descubren, pero nadie los entiende. Todos quieren beneficiarse de la luz emergente, pero quién va a preocuparse de que el debutante sólo sea uno más del grupo. El fútbol tiene estas cosas, es un deporte de equipo pero muchas veces nos olvidamos. Cada año se estrenan en la elite muchos chavales, pero el incentivo que esto produce en los aficionados (ilusión), puede no ser el mismo que en los medios (dinero).

A Jabo Irureta, que acaba de llegar a Lezama (quizás creyendo que lo hacía a un cómodo retiro) le ha tocado lidiar con una buena. No ha colocado todavía los papeles en su despacho y todos le llaman para que explique quién es Iker Muniáin Goñi (Pamplona 19-12-1992).

Hace casi dos años que El Desafío Digital nombró por primera vez a este chaval, y desde entonces, no, ya desde antes llevaba una progresión meteórica. En un caso como este es ridículo colgarse medallas porque seguro que fue su madre la primera que sintió el precoz empuje de este privilegiado del fútbol.

Hasta hace no demasiado, España era un país de escépticos en lo referido al deporte rey. A pocos se les habría ocurrido soñar que en esta tierra nuestra podría nacer un jugador de las características que ya tiene Muniáin. El fútbol del navarro, por ejemplo, dentro de mi imaginario, se habría forjado en cualquier potrero de una de las dos orillas del Río de la Plata. Es un caso especial, pero es que hace un tiempo la mayoría tampoco soñaba con el juego que hoy despliegan Xavi o Iniesta. Muchos ni se percataban de su talento, y no quiero ni nombrar las barbaridades que he llegado a escuchar sobre estos dos peloteros en los últimos diez años, y no me refiero a halagos, no.

Muniáin es rápido, es driblador, es técnico, es pasador, es potente… Además, todo eso puede hacerlo por cualquier zona del campo, porque su juego y desbordante talento le piden participar continuamente. Y tiene gol… Pero aún así, no es perfecto, necesita de 10 compañeros al lado. Aunque su bajo centro de gravedad, como el de los más grandes, le pueda hacer ser el más efectivo del equipo. Ya ha comenzado a batir marcas y esa ha sido la puerta que le ha puesto en el escaparate de este gran show, que a partir de ahora va a ser también su enemigo junto con las entradas de los rivales, algo que ya ha podido sentir en sus piernas.

No sabemos realmente cuáles fueron las razones por las que Irureta aceptó el cargo de director de Lezama, ni si se imaginaba que le iba a emerger en sus narices la ola Muniáin. Yo me alegro que este inusual y talentoso tipo de futbolista le haya tocado en suerte al Athletic –aunque fuera la de la Chantrea su primera camiseta-, un club en el que sus aficionados, por su idiosincrasia, tendrían hasta prohibido soñar con una aparición así. Pero es una sonrisa del destino que a su vez tiene que traducirse en responsabilidad. No se puede caer en el error (y no es la primera vez) de creer que un equipo pueda depender de un solo futbolista, y menos de un adolescente, ni ahora ni en los próximos años. Muniáin será la luz que reflejará como queramos, siempre que entre todos lo arropemos. Y es que, en definitiva, Iker es un niño que transmite buen rollo.

07
oct 2009
SECCIÓN Deportes
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